La carne de caballo es conocida por su suave sabor y textura tierna, además de su alto contenido proteico y bajo nivel de grasa. Es una opción atractiva para quienes buscan alternativas saludables a las proteínas tradicionales.
En cuanto a su historia y debates, la carne de caballo ha sido consumida por diversas culturas a lo largo del tiempo, siendo un alimento valorado en la Europa medieval y en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en 2013 se desató un escándalo por fraudes en la venta de carne de caballo.
Las propiedades nutricionales de la carne de caballo incluyen alto contenido de hierro hemo, bajo en grasa y con una proporción favorable de ácidos grasos omega-3 y omega-6. Aunque presenta beneficios para la salud, también existen posibles riesgos asociados a su consumo, como parásitos, contaminación bacteriana y metales pesados.
Países como China, Kazajistán, México, Rusia y Argentina son los principales productores de carne de caballo, mientras que Mongolia, Suiza, Italia, Kazajistán y Rusia son los mayores consumidores. La carne de caballo se utiliza en una variedad de platos culinarios en todo el mundo.
En conclusión, la carne de caballo es un ingrediente a considerar en la dieta, siempre y cuando se adquiera de fuentes confiables y se manipule de manera segura. Es importante informarse sobre sus beneficios y riesgos antes de incorporarla en la alimentación.