El café torrado es una variante popular por su precio más bajo y su capacidad de conservación. Sin embargo, su contenido de azúcar añadido plantea dudas sobre su salud. La mayoría de los países prohíben su comercialización por considerarlo nocivo.
El café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo. Se presenta con diversas variantes, según los granos, los procesos de elaboración, los niveles de tueste y las preparaciones. Entre todas estas formas está el café torrado.
La variedad torrada es popular por su precio más bajo y su capacidad de conservación a lo largo del tiempo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ese menor costo deriva del azúcar añadido.
Ahora bien, ¿cuánto influye en nuestra salud el azúcar extra que trae el café torrado? Quizás no lo sabías, pero la mayoría de los países prohíben su comercialización por considerarlo nocivo.
¿Cómo se hace el café torrado?
Café torrefacto o glaseado son otras formas de llamar al torrado. Su característica principal es que se tuesta con azúcar.
El endulzante elegido para la elaboración puede ser jarabe de glucosa o sacarosa y representa entre un 15 % y un 20 % del producto final. En sí, se considera de baja calidad, ya que la mezcla con azúcar disimula el sabor de los granos posiblemente quemados.
La producción de esta variante se remonta a finales del siglo XIX, en Centroamérica. Los mineros de la zona de Cuba y México incorporaban azúcar a los granos de café para evitar su deterioro por la humedad y el calor.
Allí viajó el empresario e inventor español José Gómez Tejedor. Conoció la técnica y la llevó hasta su tierra natal. El industrial patentó el producto en 1901 bajo su marca La Estrella —hoy propiedad de Nestlé ®— y rápidamente se popularizó, no solo por su menor precio, sino por conservar el aroma del café después del tueste.
¿En qué se diferencia del café tostado?
El café tostado, que es la forma tradicional de elaboración, surge del procesamiento de granos de cafeto 100 % naturales, sin añadidos. Los mismos pasan por una tostadora que alcanza temperaturas de entre 180 y 240 grados centígrados, conservando los sabores y aromas originales.
En el torrefacto, por otro lado, se agrega azúcar hacia el final del tostado. El añadido se carameliza y forma una película que envuelve a los granos.
Esta cobertura otorga un aspecto oscuro y brilloso. Al mismo tiempo, modifica el gusto y favorece las propiedades de conservación.
¿Por qué se sigue produciendo café torrado?
Aunque en la actualidad es una técnica que podría relegarse, sigue existiendo por varias razones:
- Retrasa la oxidación: la película de azúcar evita la penetración del oxígeno y de la humedad ambiental en el grano. Por lo tanto, se posterga el proceso de contacto con el aire, favoreciendo la conservación.
- Mejora la distribución: lograr una conservación más extensa del producto habilita su transporte hacia lugares lejanos. Hace algunas décadas, con medios más precarios de envasado y envío, fue una estrategia elemental.
- Reduce el precio: disimular granos defectuosos y rellenar el contenido con azúcar permite producir más a un menor costo. La crisis que representó la posguerra en España, hacia mediados del siglo XX, aumentó la popularidad del café torrado.
¿En qué países se consume?
El café torrado es común en unos pocos países del mundo. En la mayoría, ni siquiera se conoce o se restringe por ley la incorporación de azúcar en su producción.
Volviendo al aspecto histórico, vale recordar que la compañía de Gómez Tejedor se encontraba en la ciudad de Badajoz. Ello posibilitó una rápida expansión por España y Portugal.
A su vez, el torrefacto se dispersó por América Latina y, en la actualidad, sigue muy presente en Argentina, Uruguay, Paraguay, Costa Rica y México. En algunos países del Sudeste Asiático, como Singapur o Vietnam, se lo produce con manteca y azúcar.
¿Cómo identificarlo?
El café torrado puede derivar de granos de la planta arábica, de la robusta o de una mezcla de ambas. Debido a la película de azúcar que se formará, los productores suelen priorizar las semillas de robusta, reconocidas por su menor calidad.
El endulzante tapa los defectos de tamaño, forma y sabor.
A la vista, el torrefacto se distingue por un tono muy oscuro y fuerte brillo.
El sabor del café torrado es más amargo y denso en comparación con el tostado.
Algunas variantes comerciales combinan porcentajes de torrado y tostado, conocidas como café mezcla, con proporciones que van desde 70 % tostado y 30 % torrado hasta 50 % y 50 %.
Siempre es recomendable revisar la etiqueta para conocer el proceso de elaboración y la composición del café.
Si compras café en granos, puedes identificar si es tostado o torrefacto al introducirlo en agua caliente. Si se mantiene igual, es tostado, pero si comienza a desprender azúcar, es torrefacto.
¿Qué efectos tiene el café torrado en la salud?
Aunque no hay suficientes estudios que detallen los efectos de esta variante en la salud, es claro que agregar azúcar no es favorable. Además, la elaboración del café torrado suele basarse en una selección menos rigurosa de los granos.
El torrefacto es un café de menor calidad.
La cafeína es la misma
Los granos de robusta, utilizados para producir el torrefacto, tienen más cafeína que los de arábica. Sin embargo, en términos prácticos, la cafeína es la misma y su efecto en el cuerpo será similar, tanto con el torrado como con el tostado.
Si se respetan las dosis recomendadas de cafeína al día, no se experimentarán efectos adversos por exceso. Incluso, para la mayoría de los adultos sanos, hasta 400 mg diarios de cafeína se consideran seguros.
El consumo moderado de café tiene varios beneficios, como mejorar la memoria, combatir el estreñimiento, prevenir enfermedades y aumentar el rendimiento deportivo.
- Mejora la memoria.
- Combate el estreñimiento.
- Previene algunas enfermedades.
- Aumenta el rendimiento deportivo.
Los excesos de café, ya sea torrado o tostado, pueden favorecer episodios de ansiedad, taquicardia, deshidratación, insomnio y aumento de la presión arterial.
El problema del azúcar agregada
El mayor inconveniente del café torrado para la salud es la adición de azúcar. En ocasiones, hasta el 15 % del producto puede estar conformado por endulzante.
Si se añaden una o dos cucharadas de azúcar a la infusión, es fácil superar el límite diario recomendado de carbohidratos simples, lo que se relaciona con sobrepeso, obesidad y otros problemas de salud.
Además, el café torrefacto tiene una mayor concentración de 5-hidroximetilfurfural (HMF) que el café tostado, lo que puede ser perjudicial para la salud.
Contiene acrilamida
La acrilamida se forma al cocinar ciertos alimentos a altas temperaturas y la sacarosa del café es un precursor en su formación. El azúcar añadido al torrefacto también contribuye a la producción de acrilamida, una sustancia posiblemente cancerígena.
Si bien la relación directa no está completamente demostrada, se sospecha que la acrilamida puede aumentar el riesgo de cáncer en humanos.
Más acidez estomacal con el torrado
El café torrefacto puede causar más acidez estomacal y producción de ácido en el estómago, especialmente las variedades con más robusta que arábica. El tostado también influye en la cantidad final de ácidos clorogénicos.
Más carácter antioxidante, gracias al azúcar
A pesar de las desventajas, el torrado podría tener un beneficio en cuanto a la disponibilidad de antioxidantes en los granos, según un estudio científico.
Entonces, ¿es mejor el torrefacto o el tostado?
En general, los efectos del café torrado y tostado no varían mucho en cuanto a la cafeína, pero la presencia de azúcar y la menor calidad del torrado desaconsejan su consumo.
Consumir azúcar en exceso puede llevar a problemas de salud a largo plazo como obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico y enfermedades cardiovasculares.
En comparación con el tostado, el café torrado presenta más desventajas. Si es posible, es preferible elegir café tostado natural en lugar de torrefacto.
En una nueva investigación publicada en la revista Nature, se ha descubierto que la exposición a la luz solar puede tener un impacto positivo en la salud mental de las personas. El estudio encontró que la luz solar ayuda a reducir los niveles de ansiedad y mejorar el estado de ánimo en general.
Los investigadores observaron a un grupo de participantes que pasaron más tiempo al aire libre durante el día y encontraron que mostraban una disminución significativa en los niveles de cortisol, una hormona asociada con el estrés. Además, los participantes informaron sentirse más relajados y felices después de estar expuestos a la luz solar.
Estos hallazgos sugieren que la luz solar no solo es beneficiosa para la salud física, sino también para la salud mental. Pasar tiempo al aire libre y exponerse a la luz natural puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el bienestar emocional de las personas.
En resumen, este estudio destaca la importancia de la luz solar en nuestra salud mental y nos recuerda la importancia de pasar tiempo al aire libre para mejorar nuestro estado de ánimo.

