La relación entre trauma y yoga ha ganado reconocimiento en los últimos años, pero sigue siendo novedosa para muchos. ¿Puede el yoga tratar el trauma o simplemente ayudar a sentirse mejor?
En este artículo exploraremos el yoga sensible al trauma, su origen, características, beneficios, técnicas y precauciones.
Origen del yoga sensible al trauma
El yoga, una disciplina de la India con beneficios físicos, espirituales y cognitivos, se ha adaptado en occidente. El yoga sensible al trauma es una herramienta para intervenir con personas que han experimentado traumas emocionales, dándoles autonomía.
Bessel van der Kolk, psiquiatra pionero en trauma, impulsó el yoga sensible al trauma y destacó la importancia del cuerpo en su libro «El cuerpo lleva la cuenta». Estudios recientes han evaluado su efectividad con supervivientes de abusos, veteranos y personas en riesgo.
Aspectos y conceptos clave sobre el YST
El yoga sensible al trauma restaura el sistema nervioso de supervivientes de trauma considerando sus complejidades físicas, emocionales y mentales. Su objetivo es crear un espacio seguro y compasivo para explorar sensaciones corporales.
En las clases, la persona superviviente toma decisiones sobre los movimientos corporales, generando seguridad y libertad. Las clases son predecibles y el instructor no se desplaza, fomentando la seguridad del sistema nervioso.
Beneficios del yoga sensible al trauma
Los beneficios del yoga sensible al trauma incluyen mayor autocompasión, sensación de seguridad, centramiento, mejora de la relación mente-cuerpo, relajación, habilidades sociales, reducción de síntomas traumáticos, ansiedad y depresión, y disminución de soledad y aislamiento.
Elementos y técnicas utilizadas
El yoga sensible al trauma se basa en el yoga tradicional, adaptando posturas y técnicas a las necesidades individuales. Los instructores deben estar formados en trauma y yoga sensible al trauma para crear espacios seguros y atender posibles reacciones.