En el campo de la psicología, al igual que en otras profesiones sanitarias, existen diversas áreas de especialización. La psicología forense, a menudo malinterpretada debido a su nombre o a la influencia de series y películas de televisión, cumple un papel fundamental en el ámbito judicial. Timanfaya Hernández, psicóloga sanitaria, psicóloga forense y vicedecana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, nos ofrece una visión clara de esta profesión en una entrevista en Infosalus.
Los psicólogos forenses se encargan de evaluar psicológicamente a las personas involucradas en procesos judiciales. Tras realizar pruebas psicológicas específicas, emiten informes que asisten a los jueces en la toma de decisiones. Este tipo de evaluación, distinta a la clínica, sigue una estructura y metodología concreta. La ética profesional y el código deontológico son fundamentales en su labor, que abarca diversos ámbitos judiciales como lo penal, civil, de familia, entre otros.
El término ‘forense’ proviene de ‘foro’ y está asociado con el ámbito judicial. Aunque tradicionalmente se ha relacionado con la medicina forense, la psicología forense se enfoca en evaluar a individuos en diferentes contextos legales. Estos profesionales intervienen en casos de delitos, custodias, discapacidades, abusos infantiles, entre otros. Su objetivo es emitir informes periciales psicológicos que aporten información relevante a los jueces.
La solicitud de un informe pericial psicológico puede provenir del juez, de las partes involucradas en el juicio o de manera privada a través de abogados. La metodología empleada incluye entrevistas extensas, pruebas específicas y recopilación de información relevante de diversas fuentes. Estos informes no solo guían al juez en su decisión final, sino que también brindan información valiosa a los abogados en la defensa y la acusación.
Los psicólogos forenses cuentan con una formación base en psicología, complementada con estudios de posgrado especializados en el ámbito forense. Cada profesional puede especializarse en áreas específicas, como violencia, enfermedades mentales graves, evaluación de credibilidades en agresiones sexuales, entre otros. La experiencia y la formación continua son clave en esta especialidad.