Conocida como Aquae Sulis durante la época romana, la actual ciudad inglesa de Bath alberga uno de los complejos termales más importantes del mundo, cuyas aguas se calientan gracias a una gran actividad geotérmica, llegando a alcanzar una temperatura de entre 40 °C y 45 °C. El uso de estas aguas termales se remonta a época celta, y se incrementó y consolidó con la conquista romana de Britania.
Ahora, una nueva investigación sobre los baños termales de Bath afirma que todos aquellos que en el pasado acudían a sumergirse en sus cálidas aguas termales experimentaban algo más que una simple relajación y un agradable momento de socialización.
El estudio, que ha sido llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Plymouth y se ha publicado en la revista The Microbe, ha revelado que las aguas de los baños romanos de Bath contienen formas de vida microbianas que producen ciertas sustancias antibióticas capaces de acabar con bacterias tan comunes, pero potencialmente mortales, como E. coli y Staphylococcus aureus, el más peligroso de todos los estafilococos.
bacterias buenas
«La gente ha visitado los manantiales de Bath durante miles de años, adorando, bañándose y bebiendo sus aguas a lo largo de los siglos. Ya en la época victoriana, el centro de tratamientos de Bath utilizaba aguas naturales de manantial por sus propiedades curativas en duchas, baños y todo tipo de tratamientos. Es realmente emocionante ver investigaciones científicas de vanguardia como esta que se está llevando a cabo aquí, en un sitio con tantas historias que contar», ha declarado con entusiasmo Zofia Matyjaszkiewicz, una de las autoras del estudio.
«Es realmente emocionante ver investigaciones científicas de vanguardia como esta que se está llevando a cabo aquí, en un sitio con tantas historias que contar», afirma una de las autoras del estudio.


Una investigación ha revelado que las aguas termales de los baños romanos de Bath podrían tener propiedades curativas.
Una investigación ha revelado que las aguas termales de los baños romanos de Bath podrían tener propiedades curativas.
Roman Baths
Los científicos tomaron muestras de agua, sedimentos y crecimiento bacteriano de diversas zonas de los baños, como el King’s Spring, donde las aguas alcanzan alrededor de 45 °C, y el Great Bath, donde las temperaturas se acercan a los 30 °C. Los análisis desvelaron alrededor de 300 tipos distintos de bacterias, de las cuales 15 eran activas contra patógenos humanos, incluidos el E. coli, el Staphylococcus aureus y el Shigella flexneri.
Resistencia a los antibióticos
Los investigadores creen que este tipo de estudios pueden resultar de gran importancia, incluso para salvar vidas. Y es que analizar qué microbios presentes en las aguas cálidas pueden ser potencialmente útiles clínicamente podría ayudar a los científicos a desarrollar nuevos antibióticos en un momento en el que en todo el mundo se estima que las muertes causadas por la resistencia de las bacterias a los medicamentos asciende a más de 1,27 millones de personas al año.
Estudiar qué microbios presentes en las aguas cálidas pueden ser potencialmente útiles clínicamente podría ayudar a desarrollar nuevos antibióticos.


Quince de las bacterias encontradas en Bath son activas contra patógenos humanos.
Quince de las bacterias encontradas en Bath son activas contra patógenos humanos.
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Los investigadores creen que para conseguir que los microorganismos presentes en las aguas termales se activen y puedan combatir infecciones y enfermedades es necesaria mucha más investigación. Sin embargo, también consideran que los resultados preliminares indican que las fuentes termales podrían albergar beneficios naturales que merece la pena que sean investigados mucho más a fondo.
«Esta es una investigación realmente importante y muy emocionante. La resistencia a los antimicrobianos se reconoce como una de las amenazas más importantes para la salud mundial, y la búsqueda de nuevos productos naturales antimicrobianos se está acelerando. Este estudio ha demostrado por primera vez la existencia de algunos microorganismos presentes en los baños romanos, revelándolos como una fuente potencial de nuevos descubrimientos antimicrobianos», ha declarado Lee Hutt, profesor de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Plymouth y otro de los autores del estudio.
«Ahora podría demostrarse que las aguas termales de los baños romanos fueron muy importantes debido a sus propiedades medicinales, y gracias a los avances de la ciencia moderna podríamos estar a punto de descubrir que los romanos tenían razón cuando alababan sus propiedades curativas», concluye el investigador.