Chichén Itzá, la antigua capital maya que evoca la grandiosidad de su cultura, es un lugar de constantes estudios y descubrimientos que arrojan luz sobre los eventos entre los siglos V a.C. y XV d.C.
Fue un centro político y ceremonial importante donde se realizaban actividades de culto, incluyendo sacrificios humanos en el Cenote Sagrado para honrar a los dioses. Estos sacrificios han sido objeto de interés para los historiadores desde su descubrimiento en 1841, y se han encontrado restos humanos y representaciones artísticas de estos rituales.
Una nueva investigación genética ha revelado que en Chichén Itzá se llevaron a cabo sacrificios infantiles en parejas, con restos de 64 varones enterrados entre los siglos VII y XI d.C. Se encontraron vínculos genéticos entre los niños, sugiriendo una selección basada en la relación de parentesco.
SELECCIÓN DE NIÑOS, en pareja y CON RELACIÓN DE PARENTESCO
Los restos descubiertos en Chichén Itzá muestran sacrificios infantiles comunes en lugares como el Cenote Sagrado, los chultunes y las cuevas, asociados con el inframundo y considerados sagrados para este propósito. Los gemelos también tenían un papel relevante en la cultura maya, como se destaca en el Popol Vuh.