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Hacia el año 215, durante el reinado del emperador Caracalla, a la actual ciudad austríaca de Wels se le otorgó el estatus de colonia y pasó a llamarse Colonia Aurelia Antoniana Ovilabis. Con una población de unas 18.000 personas, la situación geográfica de Ovilabis la convirtió en un punto estratégico de primer orden en la provincia de Noricum, una federación que englobaba a las tribus que habitaban en la actual Austria y parte de Eslovenia.
En 2004, durante unas obras de construcción que se estaban llevando a cabo muy cerca del cementerio oriental de la antigua ciudad romana de Ovilabis se descubrió una misteriosa tumba, en cuyo interior se hallaron los restos óseos de dos personas (un matrimonio, creyeron entonces los arqueólogos) y de un caballo.
Hasta la fecha, los investigadores pensaban que se trataba de un doble enterramiento de época medieval, pero gracias al uso de las nuevas tecnologías, la antropóloga Sylvia Kirchengast y el arqueólogo Dominik Hagmann, de la Universidad de Viena, han llegado ahora a otra conclusión: los restos óseos pertenecerían a una madre y a su hija, que fueron enterradas abrazadas en algún momento entre los siglos II y III d.C. Los resultados de su investigación se han publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports.
Una extraña forma de entierro
Esta doble sepultura es 500 años más antigua de lo que se pensaba, lo que la convierte en el primer ejemplo de enterramiento de una madre con su hija de época romana que ha sido descubierto. Y es realmente singular.
«En ese período, enterrar a personas junto a caballos era muy raro. Pero lo que es aún más extraordinario es que este es el primer enterramiento de la antigüedad romana en Austria en el que, mediante análisis genético, una madre biológica y su hija biológica, que también fueron enterradas al mismo tiempo, han podido ser claramente identificadas. Esto hace que nuestros resultados sean especialmente interesantes«, explica Dominik Hagmann, autor principal del estudio.
Esta sepultura se ha convertido en el primer ejemplo de enterramiento de una madre y una hija y es 500 años más antiguo de lo que se pensaba.

Reconstrucción artística del entierro que muestra cómo pudieron haberse colocado los cuerpos sobre el caballo.
Reconstrucción artística del entierro que muestra cómo pudieron haberse colocado los cuerpos sobre el caballo.
Jona Schlegel
Los exámenes osteológicos de los restos, así como el análisis de ADN antiguo, han revelado el sexo y la relación de parentesco entre estas dos personas. En el momento de su muerte, la madre tendría entre 40 y 60 años y la hija, entre 20 y 25 años. Finalmente, la datación por radiocarbono y un minucioso estudio del ajuar funerario, que incluía diversas joyas de oro, han proporcionado a los investigadores información de gran valor arqueológico para fechar con más precisión la época en la que vivieron tanto las dos mujeres como el caballo y datar de manera más precisa todo el yacimiento.
Pero ¿por qué fueron enterradas juntas? ¿murieron al mismo tiempo? En realidad, los motivos exactos de este doble enterramiento aún no están claros para los arqueólogos. Estos barajan la hipótesis de que las dos mujeres, en efecto, murieran a la vez a causa de alguna enfermedad (¿tal vez una epidemia?) y, según una tradición funeraria de finales de la Edad del Hierro en la región, fueran enterradas junto a su preciada montura. Futuras investigaciones quizá logren aclarar del todo este misterio.
