En la Edad Media, a pesar de las penurias, la gente disfrutaba de muchos más días festivos que en la actualidad.
Por ejemplo, en el siglo XIII, la mayoría de países católicos de Europa tenían entre 100 y 150 días festivos entre domingos, fiestas religiosas y civiles.
El concepto de día festivo era diferente, eran celebraciones colectivas que implicaban formar parte de la comunidad, algo crucial en aquella época.
Aunque muchas festividades tenían motivo religioso, se disfrutaba de excesos de comida y bebida, siendo una ocasión para ello. Los movimientos protestantes decidieron eliminar muchas de estas festividades.