Desde la Patagonia hasta Punta Gallinas, Sudamérica alberga una gran cantidad de historia que está a la espera de ser descubierta. Aunque se ha logrado recuperar y documentar mucho de lo ocurrido antes de la llegada de los europeos al «Nuevo Mundo», la prehistoria sigue siendo un misterio en esta región.
La arqueología emerge en las incógnitas como una superheroína capaz de descifrar, a través del método científico, pretéritos tan lejanos como fascinantes. Un reciente descubrimiento ha emocionado a los amantes del arte rupestre sudamericano, revelando detalles sobre los mitos y creencias de las culturas primitivas en la región.
Los petroglifos y pictogramas en las rocas del Orinoco Medio y Alto, entre Colombia y Venezuela, han sido mencionados desde finales del siglo XIX en escritos del misionero jesuita español Juan Rivero. Una investigación reciente realizada por arqueólogos colombianos y británicos ha descubierto nuevas figuras con más de 2.000 años de antigüedad.
El estudio, liderado por la Universidad de Bournemouth (Reino Unido), el University College de Londres (Reino Unido) y la Universidad de los Andes (Colombia), ha sido publicado en la revista Antiquity y seguirá explorando los sitios monumentales del Orinoco para preservar las tradiciones milenarias de los pueblos indígenas de la región.
Los grabados rupestres más grandes del mundo
Además de los grabados previamente conocidos, el equipo de Philip Riris y José Ramón Oliver ha descubierto nuevas representaciones, incluyendo figuras de serpientes, ciempiés del Amazonas y seres humanos. La sorpresa no solo radica en la naturaleza de las imágenes, sino en su enorme tamaño.
Algunos grabados tienen decenas de metros de longitud, con el más grande superando los 40 metros, lo que requirió el uso de drones para su registro. Gracias a esta tecnología, se han podido identificar nuevos ejemplares y cartografiar 14 sitios de grabados rupestres monumentales para futuros análisis.
A partir del mapeo y la comparación con cerámicas halladas en la zona, se estima que los grabados en las rocas tienen unos 2.000 años de antigüedad, o posiblemente más. Sin embargo, al igual que otros ejemplos de arte rupestre en América y Europa, es difícil establecer una fecha precisa.
Según la Universidad de Bournemouth, los grabados, dada su magnitud, podrían haber sido creados para ser vistos a distancia. También podrían haber sido utilizados por grupos prehistóricos «para marcar territorio y comunicar su presencia y expectativas de comportamiento», señalaron.

Telefoto de arte rupestre monumental de cola de serpiente en Colombia, humanos para escala
Telefoto de arte rupestre monumental de cola de serpiente en Colombia, humanos para escala
Philip Riris
las serpientes, ¿señal de amenaza?
La importancia de las serpientes radica en que «generalmente se interpretan como bastante amenazantes«. Con la colaboración de guías locales, se descubrió que las boas constrictoras y las anacondas tenían un papel relevante en los mitos y creencias de la población indígena.
A partir de la investigación, los arqueólogos pudieron hipotetizar que los grabados, dados los viajes comerciales por el río Orinoco, podrían haber sido creados para ser vistos durante la navegación. En esa época, la mayoría de los viajes se realizaban por vía fluvial.
A pesar de los avances, queda mucho por descubrir en este valioso fragmento de la prehistoria en Sudamérica. Es esencial proteger estos sitios de arte rupestre monumental para preservarlos y continuar investigándolos, siempre con la colaboración de los pueblos originarios que conocen mejor las peculiaridades de su entorno.
