En Semana Santa, la televisión se llena de películas «de romanos», como la mítica Ben-Hur. Por ello, es interesante repasar las carreras de carros en el circo romano.
En estas competiciones, los deportistas desafiaban a la muerte por la gloria. Veamos cómo era un día para un auriga.
De Rómulo a Taquinio
Las carreras de carros fueron introducidas por Tarquinio el Viejo en la urbe, pero la tradición le atribuye a Rómulo su primera celebración en el siglo VIII a.e.c.
Estas competiciones se celebraban en el Circo Máximo, el edificio más grande de Roma, donde se realizaban diversas actividades, incluidas las carreras de carros.
Los aurigas dirigían los caballos con habilidad, siempre con la posibilidad de enfrentarse a la muerte en cada carrera. Las apuestas y la rivalidad entre facciones eran comunes, lo que llevaba a sabotajes y trampas.
El auriga vencedor recibía premios y reconocimientos, convirtiéndose en un héroe para la ciudad. Un ejemplo es Cayo Apuleyo Diocles, el auriga más famoso de Roma, que participó en miles de carreras y obtuvo numerosas victorias.
Las carreras de carros fueron un espectáculo popular y emocionante en la antigua Roma, donde la velocidad, la estrategia y la astucia jugaban un papel crucial en la competición.
Mª Engracia Muñoz Santos, Investigadora. Arqueóloga e historiadora., Universitat de València
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
