La invasión de Corea por Japón en el año 1592.

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En 1582, el asesinato de Oda Nobunaga sumió a Japón en una guerra civil que culminó con la victoria de Toyotomi Hideyoshi, convirtiéndose en el gobernante supremo del país.

 

Sin embargo, Hideyoshi, ambicioso, tenía planes más grandes y en 1592 decidió invadir Corea como paso previo a conquistar China y convertirse en emperador del Lejano Oriente.

La invasión de Corea

Hideyoshi atacó Corea con 158.000 soldados y cientos de barcos tripulados por antiguos piratas wako, contando con el apoyo de los principales señores feudales japoneses. Este despliegue de fuerza buscaba alejar el belicismo de una nación unificada y en paz.

En abril de 1592, la flota japonesa desembarcó cerca de Busan, tomando la plaza en solo dos días. El rey Seonjo de Corea envió un ejército de 16.000 hombres para enfrentarse a los japoneses, pero estos, veteranos de guerra civil, se impusieron con facilidad.

Siege of Busanjin 1592

Siege of Busanjin 1592

Los japoneses asedian Busan tras desembarcar en Corea. Pintura contemporánea sobre seda de autor anónimo, 

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La batalla resultó en la muerte de 3.000 coreanos y la captura de Seúl. A pesar de la resistencia inicial, los japoneses avanzaron por la península, expulsando a los coreanos de Pyongyang y llegando a la frontera con China.

Los coreanos, liderados por el almirante Yi Sun-sin y sus barcos tortuga, lograron cambiar el rumbo de la guerra. Estas galeras acorazadas con cañones y espolones infligieron importantes derrotas a los japoneses y detuvieron su avance.

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Reconstrucción a menor escala de un barco tortuga en el Memorial de Guerra de Seúl.

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El contraataque coreano, junto con la llegada de refuerzos chinos, cambió el rumbo de la guerra. En 1598, Hideyoshi falleció y sus sucesores reconocieron la derrota, poniendo fin al conflicto.

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Durante toda la contienda Hideyoshi permaneció en Japón, construyendo en Osaka un magnífico castillo (arriba) como sede del shogunato.

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Esta invasión, que podría haber cambiado la historia de Asia, solo provocó una enemistad duradera entre Japón y Corea con consecuencias futuras en el siglo XX.

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