¿Alguna vez ha considerado la influencia de la suerte en sus logros? ¿Se ha quejado por la mala fortuna en algún fracaso? Si tuviera que asignar un porcentaje a la suerte como factor de éxito o fracaso en sus proyectos, ¿qué cantidad elegiría? ¿30 % o 10 %?
Con el favor de la providencia
El fracaso de la Grande y Felicísima Armada en 1588 ideada por Felipe II es un ejemplo donde la suerte jugó un papel importante. Felipe II creía en una misión divina y confiaba en la providencia para el resultado.
Este mesianismo político se basaba en la firme convicción de poseer la verdad y lo llevó a buscar sus objetivos como divinos.
Uno de los objetivos de Felipe II era la conversión de Inglaterra, lo que lo llevó a planear la invasión de ese país. Tras años de tensión entre España e Inglaterra, la ejecución de María Estuardo aceleró los planes de conquista de Felipe II.
Vasto imperio español
El imperio español se extendía desde las Filipinas hasta América del Sur, con escudos reales que aludían a que el sol nunca se ocultaba en sus dominios. A pesar de esta vasta extensión, Felipe II dirigía el imperio de forma centralizada desde El Escorial.
La Armada reunió una gran cantidad de buques bajo el mando del Duque de Medina Sidonia, con la intención de invadir Inglaterra.
El plan de la Armada de encontrarse con la flota de Parma en el canal de la Mancha falló debido a la falta de comunicación y la táctica inglesa de ataque con brulotes. La flota española se vio afectada por tormentas y condiciones adversas, lo que resultó en numerosas bajas y naufragios.
Armada en marcha
La flota de Medina Sidonia optó por no desembarcar en Plymouth y se retiró hacia las costas francesas, donde esperaba reunirse con Parma. Sin embargo, la descoordinación impidió que este encuentro tuviera lugar.
La Armada se vio obligada a huir hacia el mar del Norte y luego a las costas de Irlanda, donde enfrentó más dificultades y peligros.
La falta de autonomía de los almirantes, la construcción apresurada de los buques, la diversidad cultural de las tripulaciones y otros errores contribuyeron a la derrota de la Armada.
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La obsesión de Felipe II por controlar todos los detalles, la calidad de los buques y armamento españoles, la falta de pericia de algunos capitanes y la diversidad cultural de las tripulaciones fueron factores que influyeron en el desenlace.
En busca de un culpable
Se culpó al duque de Parma y a Medina Sidonia por diversos errores que llevaron a la derrota de la Armada. Sin embargo, la responsabilidad final recaía en Felipe II, quien confió en la providencia y no consideró otros factores en la planificación de la misión.
La superioridad moral y el mesianismo político llevaron a decisiones erróneas que contribuyeron al desastre de la Armada. Aún hoy se ven casos de este tipo de actitudes en distintas partes del mundo, sin que se aprenda de los errores del pasado.
Una versión de este artículo se publicó en LinkedIn.
Santiago Iñiguez de Onzoño, Presidente IE University, IE University
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.