La icónica escultura de Miguel Ángel, el David, representa el esplendor del Renacimiento y el orgullo de Florencia.

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La creación del David de Miguel Ángel comenzó mucho antes de que el artista realmente lo esculpiera. En 1463, las autoridades de la catedral de Santa María del Fiore en Florencia encargaron a Agostino di Duccio una estatua que debía situarse en el exterior, junto a otras dos de profetas realizadas anteriormente. Sin embargo, Di Duccio renunció a la tarea tres años después, dejando la mole de mármol a medio trabajar en el taller de la catedral durante casi cuarenta años. En 1501, Miguel Ángel se ofreció a completar la escultura, y comenzó a trabajar en ella un mes después de firmar el contrato.

El joven escultor, de 26 años, tenía la habilidad de visualizar la forma dentro del bloque de mármol y creía que esculpir era simplemente liberar la figura de su prisión de piedra. Durante su proceso, Miguel Ángel construyó una estructura para ocultar la pieza y trabajar en soledad. La escultura de David representa el momento previo al combate, con el héroe preparándose para la batalla. Miguel Ángel dedicó 21 meses a esculpir la obra, mostrando una anatomía detallada y una expresión llena de energía reprimida.

El David de Miguel Ángel se convirtió en un emblema político de la República florentina, simbolizando la valentía de un pueblo que luchaba por su libertad. La estatua fue ubicada en la Plaza de la Señoría, donde actualmente se encuentra una réplica, mientras que el original se protege en la Galería de la Academia desde 1873. A pesar de los ataques que sufrió durante su traslado, el David sigue siendo uno de los símbolos más emblemáticos de Florencia.

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