En el año 1637, en Holanda se vendió un lote de 99 bulbos de tulipán por 90.000 florines, un precio excesivo considerando que el sueldo medio mensual era de 150 florines. Al día siguiente, se puso a la venta un lote de medio kilo de bulbos por tan solo 1.250 florines y nadie lo compró, desatando así una crisis económica en la zona. Este evento marcó el fin de las altas ventas de tulipanes en los mercados holandeses.
Para entender cómo los precios del tulipán alcanzaron tales niveles, es necesario analizar el proceso que convirtió a los Países Bajos en la vanguardia del nuevo capitalismo mercantil en el siglo XVII. Desde la Edad Media, este territorio fue un centro de comercio en Europa Occidental, gracias a la conjunción de intereses entre el Estado y el sector progresista de la población. Esta colaboración permitió el crecimiento económico sostenido y la prosperidad de la región.
Una medida clave para el desarrollo económico de los Países Bajos fue la realización de ferias en ciudades como Amberes o Amsterdam, donde se crearon las lonjas de contratación. Estas lonjas, precursoras de las bolsas de valores actuales, permitían a vendedores y compradores realizar transacciones de manera eficiente. Además, se implementaron medidas legales para garantizar la calidad de los productos, tribunales para resolver disputas y la difusión de precios a través de El boletín de las cotizaciones de Amsterdam.
The Stock Exchange in Amsterdam (SM 536)
En 1636 aumentó de tal modo la demanda de tulipanes de variedades raras que se estableció un mercado regular para su comercio en las bolsa de Amsterdam (arriba), y en otras ciudades como Harlem, Rotterdam o Leyden.
Wikimedia Commons
La locura del tulipán surgió en un contexto de prosperidad económica en Holanda, donde esta flor se convirtió en un símbolo de riqueza y lujo. Los bulbos de tulipán, originarios de Turquía, fueron muy valorados en el mercado debido a nuevas variedades provocadas por un virus llamado mosaico. El comercio especulativo alrededor de los tulipanes llevó a precios cada vez más altos, generando una burbuja financiera.
En 1637, la burbuja estalló cuando los precios cayeron bruscamente y los bulbos de tulipán perdieron su valor. Muchas personas se vieron en la ruina al haber invertido todos sus ahorros en estas flores. Este episodio se estudia como ejemplo de burbuja especulativa, donde el precio de un bien se dispara por encima de su valor real y luego colapsa. La crisis del tulipán marcó un duro golpe para la economía holandesa y dejó lecciones sobre los riesgos de la especulación desmedida.
