En las cercanías de Deir el-Bahari, alrededor de 1870, un pastor llamado Ahmed llevaba a sus cabras cuando una de ellas cayó en un pozo natural. Siguiendo los balidos de la cabra, el pastor descendió y descubrió un corredor lleno de sarcofagos y objetos pertenecientes a reyes del pasado.
Poco después, en el mercado de antigüedades egipcias, empezaron a aparecer objetos de la dinastía XXI que llamaron la atención de las autoridades. Se sospechaba que los saqueadores de tumbas habían encontrado un hipogeo real.
El rastro de los ladrones
El Servicio de Antigüedades Egipcias inició una investigación para descubrir el origen de las piezas circulantes de la dinastía XXI. Gaston Maspero, sucesor de Auguste Mariette, y su alumno Charles E. Wilbour, se infiltraron en el mercado de antigüedades para desentrañar el misterio.
Wilbour se hizo pasar por un comprador de antigüedades y lograron seguir una pista que los llevó a los hermanos Abd el-Rassul en Gurna, cerca del Valle de los Reyes, conocidos saqueadores de tumbas.
A pesar de que solo encontraron objetos de poco valor en la casa de los hermanos, Ahmed y Hussein fueron detenidos y acusados de excavaciones clandestinas. Mohamed, el hermano mayor, reveló la ubicación del escondrijo familiar tras torturas y a cambio de una compensación económica.
La policía decidió detener a Ahmed y a Hussein acusándolos de llevar a cabo excavaciones clandestinas.


Grabado que muestra el traslado de las momias reales desde el escondrijo de Deir el-Bahari.
Grabado que muestra el traslado de las momias reales desde el escondrijo de Deir el-Bahari.
Cordon Press
Ante la ausencia de Maspero, su ayudante Emile Brugsch organizó una expedición para descubrir la tumba. El 6 de junio de 1881, Mohamed condujo a Brugsch y sus colaboradores hasta el escondrijo donde se hallaron momias y ataúdes reales.
Momias y ataúdes reales
Brugsch encontró numerosos sarcofagos y objetos en el corredor, y al final se sorprendió al descubrir ataúdes y momias de los faraones del Reino Nuevo. Decidió rescatar todos los elementos de la tumba con la ayuda de 300 hombres para evitar la reacción de la población de Gurna.
Así, en menos de seis días, se logró vaciar la tumba y poner a salvo los valiosos hallazgos.
Sin embargo, hay que lamentar que durante la extracción no se registrase el lugar que ocupaban los sarcófagos en el interior de la tumba, que no se hicieran dibujos del emplazamiento de las piezas y que no se tomara ni una sola fotografía; Brugsch estaba privando a los futuros investigadores de las bases para estudiar uno de los mayores descubrimientos de la cultura faraónica.
¿Quién ocultó las momias?
Lo que intrigó a los arqueólogos desde el principio fue el tipo de tumba ante la que se hallaban. Algunos de los sarcófagos se encontraban en condiciones muy precarias y faltaban ajuares funerarios, pero, sobre todo, la cuestión principal era por qué habían sido enterrados juntos tantos reyes de distintos períodos.
La explicación hay que buscarla en los poderosos sacerdotes de Amón que gobernaron Tebas durante la dinastía XXI, quienes, para evitar los continuos saqueos de tumbas del Valle de los Reyes, decidieron trasladar los restos de los sepulcros violados a un lugar más seguro, un escondrijo o cachette, como se denomina en francés.
De ahí que algunas momias, cuando fue necesario, fueron vendadas otra vez antes de ser colocadas en sus nuevos sarcófagos. Este traslado de sarcófagos es mencionado en escritos de las tumbas originales que hacían referencia al cambio de destino eterno. En ocasiones, los sarcófagos ocupaban de forma transitoria alguna otra tumba considerada segura, pero al final fueron a parar al escondite de Deir el-Bahari.
Cuentan que cuando, el 15 de junio de 1881, el barco de vapor que transportaba el tesoro arqueológico extraído de la cachette de Deir el-Bahari abandonaba Luxor fue despedido por las campesinas con los mismos lamentos y llantos desgarradores con que las plañideras de antaño despedían a las comitivas fúnebres de los faraones. Los antiguos reyes dejaban su milenario lugar de reposo para formar parte, primero, del Museo Egipcio de Bulaq y, a partir de 1902, del nuevo Museo Egipcio de El Cairo [hasta su reciente traslado, en 2021, a un nuevo emplazamiento: el Museo Nacional de la Civilización Egipcia]. <p>El cambio climático es un tema urgente que requiere una acción inmediata para mitigar sus impactos negativos en el planeta. Los científicos han advertido sobre el aumento de las temperaturas, el derretimiento de los glaciares y el aumento del nivel del mar como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero. Es necesario adoptar medidas como la reducción de la huella de carbono, la promoción de energías renovables y la protección de los ecosistemas para combatir este problema global. ¡Todos podemos contribuir a cuidar nuestro hogar, el planeta Tierra!</p>