Los faraones egipcios recibían el título de «Señor de las Dos Tierras» al ser coronados, ya que el antiguo Egipto era visto como un país dual, formado por el Bajo Egipto y el Alto Egipto.
El Bajo Egipto era el delta del Nilo, tierras fértiles y llenas de vida conocidas como «la tierra negra», mientras que el Alto Egipto era el valle que se extendía hasta Nubia, llamado «la tierra roja» por el color del desierto y las montañas.
Los títulos y símbolos del faraón reflejaban esta dualidad, como «el de las Dos Señoras» en referencia a las protectoras del reino, las diosas Nekhbet y Uadyet, o «el del Junco y la Abeja» representando el Alto y el Bajo Egipto.
Incluso la corona de los faraones era dual, con una corona blanca para el Alto Egipto y el dios Set, y una roja para el Bajo Egipto y el dios Horus, conocida como «pa-sejemty» que significa «los dos poderes», solo usada por quienes gobernaban ambas partes del país.