TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST
En el siglo XVIII, Venecia era una ciudad rica y poderosa con una larga historia. A pesar de estar al borde del colapso, su esplendor la mantenía en pie. En la parroquia de San Samuele nace Giacomo Casanova en 1725, un personaje icónico para la ciudad.
Su madre, Zanetta Farussi, una actriz exitosa, tenía varios amantes aristócratas, incluido el príncipe de Gales y el conde Grimani, que podría haber sido el padre de Giacomo. El joven estudió Derecho en Padua y regresó a Venecia como abad con 16 años.
A pesar de no tener vocación religiosa, la carrera eclesiástica le permitió ascender socialmente. Destacó por sus sermones exuberantes en la parroquia de San Samuele. Casanova, de origen humilde pero inteligente, vivió las contradicciones de una Venecia que dependía de la nobleza y la burguesía.
Aristócratas y plebeyos
En Venecia, a pesar de la rigidez de las clases sociales, la promiscuidad entre ellas era común. La aristocracia trataba con familiaridad al pueblo, y Casanova aprovechó esta situación para ascender en la sociedad.
Su vida se caracterizó por la seducción y el engaño, ganándose el favor de la nobleza. A pesar de sus deudas y problemas legales, Casanova se convirtió en una figura enigmática y deseada en la sociedad veneciana.
Su exilio y regreso a Venecia marcaron una etapa de decadencia. Aceptó ser informante de la Inquisición para permanecer en la ciudad que tanto amaba, a pesar de no sentirse a gusto en la nueva Venecia. Casanova murió en 1798, poco después de la llegada de Napoleón.
