Sigüenza, una localidad de la provincia española de Guadalajara, es descrito por muchos como un tesoro medieval y un lugar lleno de historia. Sin embargo, en la actualidad también ha sido testigo de los avances tecnológicos en el campo de la arqueología.
La ciudad ha sido sede de la 7ª edición de la Maratona Internacional de Arqueología Virtual, un encuentro anual de expertos en esta disciplina que reúne profesionales de España y Portugal con el fin de discutir sobre diferentes aspectos de la arqueología 3D y compartir proyectos innovadores a nivel mundial.
No obstante, una de las partes más destacadas del evento, que dura una semana, es la selección de un monumento local para que un equipo multidisciplinario de expertos lo reconstruya virtualmente. Este año, todas las miradas se han centrado en las ruinas del Castillo de Pelegrina.
¿POR QUÉ RECONSTRUIR EN 3D?
Una de las ventajas claras que ofrece la tecnología 3D es en cuanto a la conservación del patrimonio: la digitalización permite agregar documentación arquitectónica a los archivos existentes sobre el castillo, de manera que, en caso de necesitar una restauración en el futuro, los expertos tendrán toda la información necesaria para hacer el trabajo de forma más precisa.
Además, proporciona nuevas oportunidades para dar visibilidad al castillo a través de la difusión y divulgación de las imágenes virtuales creadas, que serán un gran apoyo en actividades relacionadas con la historia o la arquitectura de Sigüenza y las construcciones de la Edad Media.
La organización Global Digital Heritage, encargada de la coordinación del evento junto con el ayuntamiento de la localidad, es también un aliado en la preservación del patrimonio mundial. En esta ocasión, la organización sin fines de lucro ha elegido Sigüenza para colaborar en su candidatura a la reconocida lista de la UNESCO. La nueva documentación digital contribuirá a resaltarla ante un público internacional.
EL CASTILLO DE PELEGRINA, UNA JOYA EN SIGÜENZA
Esta fortificación, actualmente en ruinas, se encuentra a solo unas horas de la capital española. Su construcción se remonta al siglo XII, cuando fue construida en la cima de un monte rocoso después de la reconquista definitiva de este territorio que había sido dominado por los musulmanes.
Alrededor de 6 siglos más tarde, fue destruido en dos ocasiones diferentes, primero en 1710 con un gran incendio durante la Guerra de Sucesión y luego en 1811 por el ejército francés durante la Guerra de la Independencia española.
Desde entonces, sus ruinas deterioradas se han mantenido en el mismo estado, y de ellas se ha extraído información sobre la apariencia que habría tenido esta construcción en su época de mayor esplendor. Se puede deducir que algunos de sus muros de mortero y piedra caliza alcanzaban los 8 metros de altura, que tenía dos entradas principales y que su estructura alargada incluía un patio interior con un aljibe.