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Según el mito, durante un paseo junto al mar con la hermosa nereida Tiro, el dios fenicio Melqart se vio sorprendido cuando se le acercó su perro con el hocico ensangrentado. Pero el dios enseguida se dio cuenta de que la sangre no era del animal, sino de los restos de un molusco roto que el can había estado oliendo: el múrex. Al secarse, de la mezcla de la sangre del múrex con la saliva del perro surgió un bello tono púrpura-rojizo. Fue así, por casualidad, que el dios descubrió la preciada y famosa púrpura.
Pero ¿qué es el múrex y para qué lo utilizaban los fenicios? Existen dos tipos de múrex, el Murex trunculus y el Murex brandaris. Ambos son caracoles marinos de cuyas glándulas se extraía un líquido oscuro. Del primero se conseguía una púrpura azul conocida como «azul real», mientras que del segundo se lograba la preciada «púrpura de Tiro». Debido a su difícil proceso de elaboración, la púrpura de Tiro podía alcanzar precios astronómicos ya que se necesitaban unos 9.000 moluscos para producir un gramo de púrpura.
A lo largo de toda su historia, los fenicios estuvieron indisolublemente unidos al comercio, sobre todo de la púrpura, que desde la ciudad de Tiro, su principal lugar de producción, exportaban a todo el Mediterráneo. Estos tintes no se desteñían con facilidad, lo que los hacía muy apreciados, sobre todo entre las clases altas. La púrpura de Tiro se convirtió, de este modo, en un articulo de lujo que los romanos adaptaron a su moda y que se convirtió en un símbolo de estatus para los emperadores y también los miembros de las élites, como los senadores.
Un símbolo asociado al imperio
De la importancia y amplia distribución de este articulo de lujo es un buen ejemplo el reciente hallazgo en Inglaterra de un fragmento de roca que contenía pigmento de púrpura y que no había sido utilizado. El sorprendente descubrimiento se ha realizado durante las excavaciones arqueológicas que se están llevando a cabo en unas termas romanas, localizadas en un club de cricket, en la antigua ciudad romana de Luguvalium, la actual Carlisle.
De la importancia y amplia distribución de este artículo de lujo es un buen ejemplo el hallazgo en unas termas de un fragmento de roca que contenía pigmento de color púrpura.

Imagen de un Murex brandaris encontrado en las costas de Huelva, España, del cual se extraía la púrpura.
Imagen de un Murex brandaris encontrado en las costas de Huelva, España, del cual se extraía la púrpura.
Jeanne (CC BY SA 2 1)
Expertos de la consultora multidisciplinar Wardell Armstrong, que es la responsable del proyecto de excavación Uncovering Roman Carlisle (descubriendo la Carlisle romana), han localizado este valioso fragmento de púrpura precisamente en el interior de los desagües de las termas, que fueron construidas en el siglo III durante el mandato del emperador Septimio Severo.

Pintura del artista polaco Henryk Siemiradzki que muestra al emperador Nerón vistiendo un manto púrpura y dorado.
Pintura del artista polaco Henryk Siemiradzki que muestra al emperador Nerón vistiendo un manto púrpura y dorado.
PD
El pigmento fue analizado por investigadores de la Sociedad Geológica Británica y de la Universidad de Newcastle. Expertos de esta universidad han concluido que el pigmento es orgánico y contiene niveles de bromo y cera de abejas, lo que confirmaría casi con total seguridad que se trata de la preciada púrpura de Tiro, un pigmento que ha estado asociado desde siempre con las élites romanas.
Pero ¿qué hacía un fragmento de púrpura de Tiro en un lugar tan lejano como las islas británicas? El arqueólogo Frank Giecco, director técnico de Wardell Armstrong, plantea una hipótesis al respecto: «Durante milenios, la púrpura de Tiro fue el color más caro y codiciado del mundo. Su presencia en Carlisle, combinada con otras pruebas de la excavación, refuerza la hipótesis de que el edificio estaba asociado de algún modo con la corte del emperador Septimio Severo, que se encontraba entonces en York, y podría posiblemente estar relacionado con una visita imperial a Carlisle».
Asimismo hace hincapié en lo excepcional de este hallazgo: «Es el único ejemplo que conocemos en el norte de Europa, posiblemente el único ejemplo de una muestra sólida del pigmento sin usar en cualquier lugar del Imperio romano. Hasta ahora se han encontrado ejemplos en pinturas murales (como en Pompeya) y en algunos ataúdes pintados de alto estatus de la provincia romana de Egipto», concluye el experto.
