Actualmente, el cómic y la novela gráfica son géneros narrativos muy populares con una gran cantidad de seguidores. Sin embargo, su origen no es tan reciente como se podría pensar. De hecho, la primera historia contada con viñetas que combina guerra, intriga y violencia se exhibe en la Biblioteca Nacional de España desde el 6 de junio hasta el 26 de octubre como parte de la exposición «Un universo de imágenes, el Skylitzes Matritensis«.
¿Qué es exactamente el Skylitzes Matritensis? Se trata de una crónica bizantina del siglo XII que recopila la Synopsis historiarum, una obra del historiador bizantino Juan Escilitzes, quien fue curopalates, es decir, jefe de la guardia palatina en la corte de Constantinopla durante el reinado del emperador Alejo I Comneno.
El texto, iluminado con 574 miniaturas, narra el período de los emperadores bizantinos entre los años 811 y 1057. Aunque no está completo, el director de la BNE, Óscar Arroyo, destaca que «es una auténtica joya bibliográfica que, tras la restauración, ha recuperado todo su esplendor».
Las páginas, creadas en pergamino de piel de oveja, muestran a través de las imágenes las batallas y la vida cotidiana de los bizantinos que habitaban en ese tiempo en Constantinopla, la sofisticada capital del imperio.
Un relato histórico
Las miniaturas, elaboradas en oro y lapislázuli, detallan con gran precisión los edificios, las ceremonias, la vestimenta, las costumbres y la situación de las mujeres en un Bizancio multicultural.
Por ejemplo, en una de estas impresionantes miniaturas se puede ver a una mujer vengándose de su violador, un soldado varego al que asesina con una lanza. En la misma imagen, se observa a sus compañeros vikingos entregando a la mujer todas las pertenencias del ajusticiado.


Detalle de una de las iluminaciones del Skylitzes Matritensis en el que una mujmera mata a un varego.
Una de las iluminaciones del Skylitzes Matritensis en la que una mujer mata a un varego tras ser violada por este.
Biblioteca Nacional de España
Las detalladas miniaturas del Skylitzes Matritensis permiten apreciar algunas técnicas de combate naval como el uso del «fuego griego», un líquido que ardía al entrar en contacto con el agua y que, junto a las poderosas murallas, fue crucial para la defensa de Bizancio contra los ataques musulmanes, rusos y eslavos.


La flota bizantina incendia los barcos de Tomás el Rebelde en Constantinopla arrojando el célebre «fuego griego». Escena del Skylitzes Matritensis.
La flota bizantina incendia los barcos de Tomás el Rebelde en Constantinopla arrojando el célebre «fuego griego». Escena del Skylitzes Matritensis.
Biblioteca Nacional de España
de Dueño anónimo
Aunque no está claro quién lo encargó, se sabe que este códice fue elaborado en la corte normanda de Sicilia a mediados del siglo XII por dos escribas italo-griegos y siete miniaturistas, dos bizantinos y cinco sicilianos, que incorporaron diversos elementos musulmanes y latinos para crear una obra que reflejara la riqueza y el poder de quien lo encargó. Es realmente un compendio de situaciones.
Las miniaturas representan desde la coronación de emperadores hasta las carreras de caballos en el hipódromo, o escenas palaciegas que muestran a un eunuco sorprendiendo a la emperatriz Teodora adorando un icono, algo prohibido en la corte de su esposo Teófilo.
Aunque no está claro quién lo encargó, el códice fue elaborado en la corte normanda de Sicilia a mediados del siglo XII.


La caballería bizantina, liderada por León V el Armenio, persigue y derrota a los búlgaros. Escena del Skylitzes Matritensis.
La caballería bizantina, liderada por León V el Armenio, persigue y derrota a los búlgaros. Escena del Skylitzes Matritensis.
Biblioteca Nacional de España
La fascinante historia de cómo el manuscrito viajó desde Sicilia a Madrid comienza en el monasterio de San Salvador in Lingua Phari, en la ciudad siciliana de Mesina, donde estuvo guardado en su biblioteca desde el siglo XV y luego en la catedral local. Fue confiscado por el virrey de Sicilia, Francisco de Benavides, en 1679, como represalia por las rebeliones contra la corona española en Mesina.
Su sucesor, Juan Francisco Pacheco, VI duque de Uceda, incorporó el códice a su biblioteca privada hasta que en 1696 llegó a Madrid con el resto de los volúmenes del duque. Finalmente, Felipe V incautó la biblioteca y la integró en la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid en 1712.
En esta interesante exposición, los visitantes podrán apreciar los materiales y las técnicas utilizadas en la creación del códice, comunes en el arte bizantino de la época, como el pan de oro que recubre las armaduras de los caballeros o el lapislázuli de Afganistán, un pigmento más costoso que el oro que se usó para representar el azul del mar, según el comisario de la exposición, Stefanos Kroustallis, quien también afirma que «fue un gran esfuerzo económico con la intención de producir un manuscrito de lujo suntuoso».