Leonardo Da Vinci: un genio en el ámbito de la ciencia, del arte, de la medicina, de la música… ¿Y del marketing? Aunque este término ni siquiera existía en su época, pocos personajes de la historia han dejado un legado tan icónico como el suyo, a la altura de convertirse en un símbolo del imaginario italiano y, en consecuencia, con un enorme potencial para ser explotado comercialmente.
A casi 505 años de su muerte, hoy encontramos en las tiendas desde tazas con la cara de La Gioconda, hasta llaveros grabados con los protagonistas de La Última Cena, pasado por juegos de mesa inspirados en sus extravagantes inventos. Pero quizás una de sus obras más reproducidas a lo largo de la historia haya sido El hombre de Vitruvio, por plasmar de forma concisa un complejo concepto científico: la proporción humana.
Ahora, este célebre dibujo ha escapado de los souvenirs para llegar a los tribunales. La Galería de la Academia de Venecia, donde reside bajo llave el ejemplar original de la obra, ha abierto un proceso judicial contra la empresa alemana Ravensburger, una de las grandes fabricantes de puzzles, por hacer uso sin regalías de El hombre de Vitruvio en uno de sus productos.
La empresa, que también abarca el mercado italiano, fue instada a interrumpir temporalmente la venta de este puzzle, a la espera de esclarecer una cuestión en la que se enfrentan la ley italiana, que exige el pago de concesiones por la reproducción de su patrimonio cultural, y la ley de la Unión Europea, que considera al «vitruviano» una obra de dominio público.
¿Quién tiene los derechos de El hombre de Vitruvio?
Siglos después de que Da Vinci, inspirado por las teorías del arquitecto romano Marco Vitruvio Polión (siglo I a.C.), dibujase a su hombre vitruviano y marcase el modelo del «hombre ideal», las autoridades italianas y Ravensburger se encuentran en medio de una disputa por los derechos de esta famosa imagen, que, de forma legítima o ilegítima, continuará deambulando libremente por el mundo grabada en multitud de productos comerciales.
El enfrentamiento parece incoherente si tenemos en cuenta la ley a la que, de hecho, apelan los tribunales alemanes: la Carta de Dominio Público de la Unión Europea considera que cualquier obra cuyo autor más longevo haya fallecido hace más de 70 años pasa a ser de dominio público y, por lo tanto, queda exenta de pagar por los derechos de autor. Como se ha mencionado anteriormente, Leonardo murió en 1519.

La última cena, cuadro pintado por el artista italiano Leonardo da Vinci en 1495. Iglesia de Santa Marie delle Grazie, Milán.
La última cena, cuadro pintado por el artista italiano Leonardo da Vinci en 1495. Iglesia de Santa Marie delle Grazie, Milán.
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Sin embargo, Italia recurre a su Código de Paisaje y Patrimonio Cultural para solicitar que la empresa alemana abone concesiones por la reproducción comercial de este bien cultural. Y detrás de esta demanda existen distintos objetivos por parte tanto de la Galería de la Academia de Venecia como de las autoridades: por un lado, extraer un beneficio económico y, por otro, garantizar el buen uso de una imagen que, sin duda, se proyecta ante el mundo como un símbolo de la riqueza intelectual italiana.
A esta apelación se opuso el tribunal en Alemania, al defender que el Código italiano no rige fuera de las fronteras del país, por lo que Ravensburger podría continuar comercializando El hombre de Vitrubio en el resto de países en los que opera. Así, si bien el país de Da Vinci no deja de insistir en proteger los derechos de la obra, por el momento la ley europea parece tener la última palabra.
Una ley problemática
No es la primera vez que el Código de Paisaje y Patrimonio Cultural de Italia choca con la Carta de Dominio Público de la Unión Europea. Ya en 2022, la Galería de los Uffizi puso una demanda a la casa Jean Paul-Gaultier por utilizar la imagen de El Nacimiento de Venus de Boticcelli para estampar un pantalón de tul. Y meses más tarde ocurrió algo similar con la escultura del David de Miguel Ángel, que fue portada de una famosa revista masculina.
Con esto, no es cierto que el caso de El hombre de Vitruvio vaya a finalizar con la decisión del tribunal alemán. La insistencia de las autoridades italianas sobre la cuestión del uso de su patrimonio cultural podría dar como resultado la modificación de la ley europea.
No obstante, a la hora de entrar en esa batalla legal el país debe contemplar la posibilidad de salir perdiendo, lo que se traduciría no necesariamente en un mayor rendimiento económico de su capital cultural, pero tal vez sí en una menor presencia de los símbolos orgullosamente italianos, como La Gioconda, la Venus de Boticcelli o El hombre de Vitruvio, en nuestras tazas, llaveros, camisetas, bolsos… Y puzzles.
