La Casa Jeneret era una institución del antiguo Egipto que albergaba a mujeres y familiares del faraón. Aunque popularmente se la llame harén, difería mucho de lo que entendemos típicamente por un harén. No era un lugar de placer sexual, sino un centro con funciones educativas, diplomáticas y económicas, habitado por mujeres vinculadas al rey (esposas, concubinas e hijas) y también por los niños de sangre real.
Funcionaba como un micropalacio autónomo, con sus propios funcionarios y estructuras productivas. Tenía terrenos agrícolas, talleres de bienes de lujo y una escuela para la élite. Las mujeres podían salir (con escolta), recibir visitas y gestionar sus propiedades y negocios, como la producción de lino, artículos de lujo, vino y cerveza. También recibían educación y formación artística.

La Casa Jeneret, la vida de las mujeres del faraón
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La Casa Jeneret estaba bajo estricta supervisión de los funcionarios del faraón para garantizar que sus familiares vivieran en un ambiente controlado y seguro. Aunque se podría ver como una jaula de oro, la Casa Jeneret ofrecía a sus habitantes una vida cómoda y lujosa, con una educación de altísimo nivel y oportunidades para ganar poder y riqueza.
En este lugar vivían también las esposas secundarias y concubinas del faraón. Aunque el rey tuviera a sus mujeres preferidas, la mayoría de matrimonios eran alianzas políticas con nobles egipcios para asegurar su lealtad o con monarcas extranjeros para garantizar la paz. Las rivalidades y ambiciones eran comunes, ya que cualquier hijo del rey era potencialmente un futuro gobernador o incluso el próximo faraón, pero casos extremos como conjuras eran excepcionales.