Desde que se descubrió que los vikingos fueron los primeros europeos en viajar a América, surge la interrogante: ¿Por qué no se quedaron?
Las razones parecen haber sido diversas, pero principalmente se debió a conflictos con los habitantes nativos. A pesar de que la guerra era parte de la vida vikinga, estos eran principalmente agricultores y ganaderos.
Establecerse en un lugar donde tenían constantes enfrentamientos con otros pueblos no era algo que les atraía. Además, a diferencia de Europa, donde la guerra podía traer riquezas a través del saqueo, en América no tenían incentivos para seguir esa práctica.
Para los vikingos, los asentamientos en América eran principalmente lugares para obtener materias primas escasas en sus tierras o por las que tenían que competir, como la madera para aquellos que venían de Islandia o Groenlandia. No se quedaron en América porque les era más conveniente regresar a sus lugares de origen en lugar de establecerse allí.