Las leyendas y tradiciones se transmiten de generación en generación para preservar la cultura y costumbres, aunque con pequeñas adaptaciones a lo largo del tiempo. La historia de San Jorge, por ejemplo, tiene raíces en el siglo XIII y se ha extendido geográficamente a lugares como Cataluña, Aragón, Irlanda, Suecia, Croacia y Etiopía.
San Jorge nació en Capadocia en el año 280 y fue un soldado del ejército romano. Su martirio y posterior canonización lo convirtieron en el protector de los soldados y caballeros en la Edad Media.
La leyenda de San Jorge y el dragón, así como la tradición de regalar rosas, tienen su origen en relatos medievales que se fusionaron con costumbres antiguas de regalar rosas en la festividad de la primavera. En Cataluña, la Diada de Sant Jordi se celebra regalando rosas a las mujeres y libros a los hombres.
un origen común
No hay evidencias históricas de la veracidad del relato de San Jorge y el dragón, pero se cree que surgió de la inspiración que el personaje causó en la sociedad medieval. Bartolomeo da Trento dejó escrita la historia en 1241, donde San Jorge salva a una princesa de un monstruo y convierte a los habitantes al cristianismo.
Versiones más modernas de la leyenda añaden un final romántico, donde de la sangre del monstruo brota un rosal. Esta tradición se fusionó con la festividad de la primavera y el amor cortés, dando lugar a la costumbre de regalar rosas a las mujeres en la Diada de Sant Jordi.
La rosa roja se ha asociado con el amor femenino y se ha convertido en un obsequio de cortesía en la Diada de Sant Jordi en Cataluña, donde se regalan rosas y espigas a las mujeres. La tradición también incluye regalar libros a los hombres, combinando así la celebración del Día del Libro el 23 de abril.
