En la Antigua Roma, al igual que en la actualidad, los saludos estaban determinados por las jerarquías sociales. Es decir, la forma de saludar variaba dependiendo de la relación entre las personas. Por ejemplo, dos romanos de igual rango solían decirse «salve» o «ave» al encontrarse en la calle, seguido de la respuesta «salve et tu» o «ave et tu». Este gesto de saludo era una forma de reconocimiento y respeto entre ellos. Descubre más sobre el saludo a la romana en este video.