En los cómics de Astérix, la frase «¡Nadie sabe dónde está Alesia!» es recurrente. Este lugar fue escenario de la derrota de las tribus galas lideradas por Vercingetórix ante las legiones de Julio César en el año 52 a.C., marcando el inicio del dominio romano sobre la Galia. Alesia fue un recuerdo nefasto para los galos, por lo que su ubicación se mantuvo en secreto durante siglos. Finalmente, se descubrió que se encontraba en la colina de Mont Auxois, en Borgoña, donde ahora se erige una estatua de Vercingetórix, el caudillo que desafió a César y pasó a la historia a pesar de la derrota.