El nuevo iPhone 13 fue presentado por Apple en un evento virtual este martes. Se revelaron cuatro versiones del teléfono: iPhone 13 mini, iPhone 13, iPhone 13 Pro y iPhone 13 Pro Max. Entre las novedades se destacan una mejor duración de la batería, mejoras en la cámara y la inclusión de la tecnología 5G.

El iPhone 13 cuenta con una pantalla Super Retina XDR de hasta 6.7 pulgadas, mientras que el iPhone 13 mini tiene una pantalla de 5.4 pulgadas. Ambos modelos vienen con el nuevo chip A15 Bionic, que promete un rendimiento más rápido y eficiente. La duración de la batería también se ha mejorado en comparación con modelos anteriores.

En cuanto a la cámara, el iPhone 13 incluye un sistema de doble cámara con mejoras en el modo nocturno y un nuevo modo Cinematic para grabar videos con efecto bokeh. Por su parte, los modelos Pro cuentan con un sistema de triple cámara y la capacidad de grabar video en calidad ProRes.

Además, todos los modelos de iPhone 13 son compatibles con la red 5G, lo que garantiza una conexión más rápida y estable. Los precios de los nuevos dispositivos comienzan en $699 para el iPhone 13 mini y van hasta $1,099 para el iPhone 13 Pro Max. Los pedidos anticipados comenzarán el viernes y los teléfonos estarán disponibles a partir del 24 de septiembre.

Distrito
13 Min Read

TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

En febrero de 1937, Pablo Picasso alquiló un nuevo taller en París, en la Rue des Grands Augustins, en la orilla izquierda del Sena. Era un edificio del siglo XVII, en el que curiosamente Honoré de Balzac había ambientado un relato, La obra maestra desconocida (1831), protagonizado por un pintor genial y atormentado que al final se suicidaba.

El apartamento se lo había señalado Dora Maar, su nueva compañera sentimental, que vivía cerca de allí. Les serviría, pues, como lugar de encuentro. Pero lo que más interesaba a Picasso era que de los dos pisos que alquiló, el superior, una buhardilla de grandes dimensiones, contaba con una amplia pared directamente iluminada por una ventana.

Artículo recomendado

mata hari

Mata Hari: un ‘sex symbol’ víctima de la Gran Guerra

Leer artículo

Allí cabría el mural que el Gobierno de la República española le había encargado pocos días antes, destinado a la Exposición Internacional que se celebraría en París a partir del mes de mayo. Lo que Picasso aún no sabía era que ese mural se titularía Guernica y que sería la obra más importante de su carrera y, seguramente, de la pintura del siglo XX.

Cuando la delegación del Gobierno republicano fue a visitarlo para hacerle la propuesta, Picasso dudó y dijo que no sabía si podría hacerlo. Tenía poca experiencia en obras de tales dimensiones y nunca había pintado por encargo de un Gobierno. Además, lo que le proponían no era una simple obra artística.

En plena guerra civil, las autoridades republicanas esperaban de Picasso una obra de impacto, comparable a las que hizo Goya en su tiempo, como escribió por esas fechas un amigo suyo, José Bergamín: «Nuestra actual guerra de la independencia dará a Picasso, como la otra dio a Goya, la plenitud consciente de su genio pictórico, poético, creador».

Un pintor ensimismado

Picasso no estaba seguro de poder cumplir con esas expectativas. Hasta entonces su pintura no había tenido un carácter social o político, salvo en el «período azul» de su ya lejana juventud. Su obra se había caracterizado por una constante experimentación formal en torno a temas que emanaban de su vida personal, sobre todo de sus relaciones amorosas.

Artículo recomendado

sherlocksherlock

Sherlock Holmes, el detective más famoso de la historia

Leer artículo

En los últimos años, este componente autobiográfico era más fuerte que nunca. Casado desde 1918 con la exbailarina rusa Olga Khokhlova, con la que tenía un hijo, desde 1927 mantenía una relación secreta con una joven llamada Marie-Thérèse Walter de la que hizo innumerables retratos cargados de sensualidad.

El embarazo de Marie-Thérèse provocó en 1935 la ruptura definitiva de su matrimonio, que lo sumió en la mayor crisis creativa de su carrera. A principios de 1936, a la vez que seguía encontrándose con Marie-Thérèse, inició una nueva relación con la pintora y fotógrafa Dora Maar, cuya enigmática belleza le inspiró un nuevo ciclo de obras. Picasso no veía claro cómo pasar de ese tipo de pintura íntima a una obra comprometida como la que se le solicitaba.

Por otra parte, durante muchos años Picasso no había mostrado prácticamente ningún interés por la política. Su matrimonio con Olga y el éxito económico de su pintura habían traído consigo un evidente aburguesamiento.

Solía vestir de forma elegante, vivía en un caro apartamento de la zona chic de París, se compró villas en el campo y pasaba los veranos en la Costa Azul, adonde iba en un automóvil Hispano Suiza de su propiedad.

GUERNICAGUERNICA

GUERNICA

Vista aérea de Guernica tras el bombardeo.

Sin duda eso explica que mientras muchos artistas y escritores amigos suyos, sobre todo los surrealistas, dedicaran cada vez más atención a la política y soñaran con la revolución, él se mantuviera totalmente al margen. Ni el triunfo de Mussolini en 1922 ni el de Hitler en 1933 lo llevaron a una actitud de compromiso político.

Pese a ello, en 1936 esta actitud ya había cambiado. No era posible ignorar la creciente amenaza de una Alemania en proceso de rearme ni las tensiones políticas dentro de Francia, que darían lugar al Frente Popular francés, la coalición de partidos antifascistas que alcanzó el poder en 1936.

Artículo recomendado

james barryjames barry

Travestidas, las mujeres que desafiaron los roles de género

Leer artículo

Picasso leía la prensa y tenía amigos con fuerte conciencia política, en especial el poeta comunista Paul Éluard. También le influyó su relación con Dora Maar, quien estaba muy introducida en los círculos izquierdistas de París.

Con ambos debió de hablar largamente sobre la creciente amenaza del totalitarismo fascista en Europa y, desde julio de 1936, sobre otro tema que tocaba a Picasso aún más de cerca: la guerra civil española.

El reencuentro con España

Hasta esa fecha, la relación de Picasso con España había sido relativamente distante. En 1936 llevaba más de 30 años viviendo de forma permanente en Francia, plenamente integrado en la vida artística y cultural parisina.

No había olvidado sus raíces españolas, como demostraba la ayuda que prestaba a todos los artistas españoles que iban a visitarlo.

A pesar de que se proclamó la Segunda República en 1931, Picasso no parecía preocuparse por el destino de España como país en ese momento. En España, por otro lado, Picasso apenas era conocido fuera de un pequeño círculo de artistas y aficionados al arte. El reencuentro del pintor con su país comenzó poco antes del estallido de la guerra en 1933 y 1934, cuando realizó dos viajes a España con su familia y visitó museos, fue a los toros y se encontró con nuevos admiradores españoles.

El interés por su pintura en España estaba en aumento, y en enero de 1936 se realizó una exposición retrospectiva en Barcelona que viajó a otras ciudades y tuvo un eco considerable. A pesar de esto, Picasso no se pronunciaba políticamente. Cuando estalló la insurrección militar en julio de 1936, muchos le pidieron que tomara partido, pero él se mantenía al margen, pasando las vacaciones en la Costa Azul con su amante y amigos.

Finalmente, en agosto de 1936, Picasso firmó un telegrama expresando su solidaridad con la República. Posteriormente, fue nombrado director del Museo del Prado, mostrando así su apoyo al Gobierno legítimo. A pesar de no visitar España, siguió con interés la operación de traslado de los fondos del museo para protegerlos de los bombardeos franquistas.

En mayo de 1937, Picasso participó en la Exposición Internacional de París, donde se le encargó un mural para el pabellón español. A pesar de la guerra civil, Picasso se centró en su obra maestra, el «Guernica», inspirado por la destrucción de Guernica por las bombas lanzadas por aviones nazis y fascistas aliados de Franco. El 1 de mayo, durante una manifestación en París, Picasso realizó el primer boceto del «Guernica».

El proceso de creación del cuadro Guernica de Picasso se extendió durante varios días y comenzó a pintarlo en su estudio de la Rue des Grands Augustins. Desde el principio, Picasso se dedicó con entusiasmo a la realización de la pintura. Encargó el lienzo con las dimensiones requeridas a un catalán establecido en París, Emili Castelucho, y un joven empleado de éste, Jaume Vidal, se lo entregó el día 11 por la mañana.

Vidal recuerda que Picasso estaba nervioso y gritándole por llegar tarde. Desenrollaron el lienzo y lo clavaron al bastidor, mientras Picasso se subía a una escalera y comenzaba a dibujar con carboncillo. Durante casi un mes, Picasso trabajó frenéticamente en su creación, a menudo durante la noche. La composición sufrió algunos cambios, documentados en fotos tomadas por Dora Maar.

A pesar de considerar introducir elementos de color y collages, Picasso finalmente optó por un estricto blanco y negro, influenciado por el trabajo de Maar como fotógrafa y por las imágenes de la tragedia que había visto en la prensa. El 4 de junio la obra estaba prácticamente terminada y fue trasladada al pabellón español de la exposición, colgada antes de la inauguración el 12 de julio.

El Guernica no tuvo un gran impacto entre los visitantes de la Exposición Universal. El mural debía competir con proyecciones de cine y piezas de teatro en el mismo pabellón español. A pesar de su título, el cuadro tenía pocas referencias visuales al bombardeo, lo que lo hacía difícil de entender para el público en general.

Las figuras centrales del Guernica, como el toro, el caballo agonizante y el hombre desmembrado, eran motivo de interpretaciones diversas. Aunque algunos entendidos captaron la grandeza del cuadro, otros espectadores se sintieron desconcertados al no poder «leer» la obra. El Guernica se convirtió en un icono pacifista durante la Segunda Guerra Mundial, siendo visto como una premonición de los horrores que vendrían después. El arte del origami es una técnica milenaria de plegado de papel que tiene sus orígenes en Japón. Consiste en doblar y manipular una hoja de papel para crear figuras tridimensionales sin necesidad de usar tijeras o pegamento. El origami requiere de paciencia, precisión y destreza manual para lograr resultados sorprendentes.

Una de las características más fascinantes del origami es su capacidad para transformar una simple hoja de papel en una obra de arte. A través de diferentes pliegues y manipulaciones, es posible crear desde animales y plantas hasta figuras geométricas y abstractas. El origami es un arte versátil que puede adaptarse a diferentes estilos y técnicas, permitiendo a los artistas explorar su creatividad y expresar su individualidad.

Además de ser una forma de expresión artística, el origami también tiene beneficios terapéuticos. Al concentrarse en el proceso de plegado y en la creación de formas, se estimula la mente y se reduce el estrés. Muchas personas encuentran en el origami una forma de relajación y meditación, ya que requiere de atención plena y concentración.

En la actualidad, el origami ha trascendido las fronteras de Japón y se ha convertido en un arte popular en todo el mundo. Existen comunidades de entusiastas del origami que comparten sus creaciones, técnicas y diseños a través de internet y redes sociales. El origami ha evolucionado con el tiempo, incorporando nuevos materiales y estilos, pero sigue manteniendo su esencia de creatividad y belleza en cada figura plegada.

Share This Article