Un reciente estudio realizado por la Universidad de California en Los Ángeles ha revelado que ciertas variantes genéticas podrían explicar cómo la exposición prolongada a pesticidas aumenta el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson. A lo largo de las décadas, se ha establecido una relación entre la exposición a pesticidas y el riesgo de padecer esta enfermedad, pero se ha buscado comprender por qué algunas personas con alta exposición desarrollan la enfermedad mientras que otros no.
El estudio, publicado en la revista ‘NPJ Parkinson’s Disease’, analizó los datos genéticos de casi 800 residentes del Valle Central de California que padecen la enfermedad de Parkinson. Muchos de ellos estuvieron expuestos durante al menos una década a 10 pesticidas utilizados en los cultivos de algodón, y algunos desde 1974. Se examinó su composición genética en busca de variantes raras en genes asociados con la función de los lisosomas, que se cree están relacionados con el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Se encontró un aumento de variantes en pacientes con enfermedad de Parkinson severa y alta exposición a pesticidas, las cuales parecían afectar la función de las proteínas.
Estas variantes genéticas podrían interferir con la capacidad de descomponer proteínas y orgánulos dañados en las células, lo que podría contribuir al desarrollo de la enfermedad de Parkinson en combinación con la exposición a pesticidas. Estudios anteriores han demostrado que la alteración de la autofagia puede llevar a la acumulación de una proteína llamada alfa sinucleína, asociada con la enfermedad de Parkinson.
Los investigadores señalan que estas variantes genéticas, junto con la exposición a pesticidas, podrían desencadenar el desarrollo de la enfermedad en individuos susceptibles. Los hallazgos se basan en investigaciones previas realizadas por los doctores Jeff Bronstein y Beate Ritz sobre la relación entre la exposición a pesticidas y el riesgo de padecer Parkinson en el Valle Central.
El aumento de la enfermedad de Parkinson a nivel mundial plantea la necesidad de investigar otras variantes genéticas que puedan influir en la susceptibilidad a esta enfermedad. Identificar estas vías biológicas afectadas por diferentes pesticidas podría ayudar a comprender mejor la predisposición genética a esta enfermedad y desarrollar estrategias de prevención. Este estudio representa un avance en la comprensión de cómo los factores genéticos y ambientales interactúan para aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.