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Arqueólogos de la Universidad de Estocolmo y del Instituto de Arqueología del Centro de Investigación Humanitaria (HUN-REN) de Hungría, que excavan en el yacimiento húngaro de Zamárdi-Kútvölgyi-dűlő (un lugar que en época romana se encontraba en la frontera entre las provincias de Panonia Prima y Valeria), han realizado un excepcional y extraño descubrimiento. Mientras excavaban en un pozo de época romana de 1,4 metros de profundidad hallaron los restos de un lince macho adulto y de cuatro grandes perros, dos machos y dos hembras.
Además de tratarse de un enterramiento muy poco habitual, los arqueólogos inciden en que se trata del único hallazgo arqueológico de un esqueleto completo de lince euroasiatico, o Lynx lynx (un felino imponente), que se ha documentado en todo el continente. De hecho, hasta la fecha solo se han descubierto algunos ejemplares de lince en yacimientos en Hungría y los Países Bajos (aunque muy pocos) y están incompletos.
Aunque la distribución del lince es muy amplia en toda Europa, hasta la fecha la presencia de este animal en la cultura humana solo ha estado presente en forma de garras y pieles, partes de este felino que probablemente las poblaciones prehistóricas habrían usado para la confección de ropa.
Lucha de animales
Volviendo al esqueleto localizado en Zamárdi-Kútvölgyi-dűlő, en un estudio que acaba de publicarse en la revista International Journal of Osteoarchaeology, los investigadores confirman la rareza de este enterramiento, que data de entre los siglos V-VI d.C. (concretamente entre los años 430-550 d.C.), coincidiendo con la ocupación lombarda de la zona. En cuanto al análisis de los huesos de los animales, este ha revelado que el tamaño del lince era comparable al de los perros que lo acompañaban, aunque ligeramente menor al de algunos canes de «élite» descubiertos en tumbas lombardas de alto estatus del mismo período.
En el estudio, los investigadores confirman la rareza de este enterramiento, que data de entre los siglos V-VI d.C.

(Imagen a) Disposición horizontal de los cuatro perros y el lince en el interior del pozo. (Imagen b) Sección vertical oeste-este del interior del pozo. El esqueleto del lince está coloreado en rojo en ambas ilustraciones.
(Imagen a) Disposición horizontal de los cuatro perros y el lince en el interior del pozo. (Imagen b) Sección vertical oeste-este del interior del pozo. El esqueleto del lince está coloreado en rojo en ambas ilustraciones.
Erika Gál et al.
En el estudio se hace hincapié en que los animales no parecen haber sido dispuestos de esta manera con alguna intención determinada. El análisis realizado a los huesos tampoco muestra marcas de descarnado por lo que es posible que que el lince pudiera haber sido cazado como deporte o para evitar que pudiera atacar a los rebaños. Aunque los investigadores no pueden confirmarlo, otra hipótesis es que el lince pudiera haber sido utilizado para enfrentarse a los perros en algún tipo de combate.
Un enterramiento misterioso
«Aunque la reconstrucción física del lince ha ayudado a evaluar este pozo tan especial, la naturaleza real del depósito sigue siendo un misterio. Las interpretaciones van desde la posibilidad de que el pozo se empleara para deshacerse de los cadáveres hasta el entierro ritual poco entendido de carnívoros, empezando por el lince», argumentan los investigadores.
«Aunque la reconstrucción física del lince ayudó a evaluar este pozo tan especial, la naturaleza real del depósito sigue siendo un misterio», dicen los investigadores.

Imagen de un lince euroasiático (Lynx lynx) tomada en el zoo de Viena.
Imagen de un lince euroasiático (Lynx lynx) tomada en el zoo de Viena.
mpiet (CC BY SA 2 0)
En realidad, los ejemplos conocidos hasta la fecha de enterramientos de animales resultan de muy poca ayuda para comprender este caso en concreto. Según los investigadores, y teniendo en cuenta la variedad de culturas de la zona, no queda muy clara la percepción que se tenía del lince en las zonas más alejadas de Panonia tras la caída del Imperio romano. Mientras que en el folclore escandinavo el lince se asociaba con la diosa Freyja, las fuentes medievales reflejan, por el contrario, la hostilidad hacia este misterioso y «sanguinario» depredador nocturno.
Sin embargo, los investigadores destacan que el hecho de que los cuerpos de los animales no parezcan tener una disposición especial arroja dudas acerca de que este enterramiento formase parte, en realidad, de alguna ceremonia llevada a cabo en un centro de un culto al lince en esa época. A pesar de ello, la zooarqueóloga Victoria Moses ha manifestado que «si bien es difícil estar seguros, la evidencia que apunta a la probabilidad de un entierro ritual es alta. Lamentablemente, es posible que nunca lo sepamos con seguridad», apostilla.
