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Abel G.M.
Periodista especializado en historia, paleontología y mascotas
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En abril de 1971, los agentes inmobiliarios Bob McDonald y Jim Youngren financiaron un cartel publicitario en las afueras de Seattle (EEUU) que decía así: “Que la última persona en marcharse de Seattle apague las luces”.
El cartel pretendía ser una respuesta irónica a una situación nada divertida: en Seattle se ubicaba la fábrica de la compañía Boeing, que a causa de la pérdida de financiación cayó en picado y tuvo que despedir más de 60.000 trabajadores en cuatro años.
En los años 60, Boeing proporcionaba trabajo a más de 100.000 personas, que quedaron reducidas a menos de 40.000. A causa de esto, miles de familias se fueron de Seattle, causando una gran caída de población que influyó mucho en la economía de la ciudad. McDonald y Youngren quisieron entonces responder con ironía al pesimismo general que reinaba entre los habitantes.
Afortunadamente, la situación mejoró y a finales de ese mismo año Boeing había recuperado más de 10.000 puestos de trabajo. Al final, nadie tuvo que apagar las luces.
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