¿Eres consciente de que masticar hielo puede causar daños en tus dientes?

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Masticar hielo puede provocar una sensación de alivio y placer en algunas personas. Sin embargo, esta costumbre tiene consecuencias peligrosas para las estructuras bucales.

¿Sabías que masticar hielo puede dañar tu dentadura?¿Sabías que masticar hielo puede dañar tu dentadura?

Última actualización: 24 junio, 2024

Aunque parece inofensivo, comer hielo es malo para la salud bucal y puede causar serios daños a tus dientes y encías. Desde pequeñas fracturas en el esmalte y el deterioro de tratamientos dentales, hasta la rotura completa de una pieza dental, los peligros pueden tener consecuencias a largo plazo.

Llevarse cubitos congelados a la boca es un hábito más común de lo que piensas. Ya sea por un problema de salud subyacente, moda, costumbre o simple distracción, muchas personas mastican hielo sin ser conscientes de los riesgos. Descubre los peligros de esta manía y cómo puedes cuidar tu sonrisa.

¿Por qué es malo comer hielo?

Masticar hielo puede ser placentero, sobre todo en los días de calor. Sin embargo, esta costumbre puede causar serios daños a la salud dental. A continuación, te presentamos los principales riesgos de este hábito perjudicial.

Daño al esmalte dental

El esmalte dental es el tejido que recubre la superficie externa de los dientes para protegerlos. Aunque sea la estructura más resistente del cuerpo, no es invulnerable.

Masticar hielo puede provocar un desgaste localizado y causar microfracturas, debilitando el esmalte con el tiempo y aumentando la susceptibilidad a caries y otros problemas dentales. Esta falta de tejido también puede generar hipersensibilidad crónica al calor y al frío.

Fracturas y astillado de dientes

La dureza del hielo puede provocar fisuras o astillado de los dientes, especialmente si ya están debilitados por caries, empastes o endodoncias anteriores. Estos daños pueden ser dolorosos y costosos de reparar, a menudo requiriendo tratamientos complejos como tratamientos de conductos, coronas o incluso extracciones.

La persistencia de este hábito puede causar roturas graves en los dientes. Las líneas de fractura microscópicas en el esmalte debilitan la estructura dental y, con el tiempo, pueden llevar a que las piezas se quiebren de manera irremediable, conduciendo a su pérdida.

Problemas con los tratamientos dentales

Para aquellos con empastes, coronas, carillas u otros trabajos dentales, comer hielo pone en riesgo la permanencia e integridad de estos tratamientos. Masticar algo tan duro puede aflojar, desplazar o romper las restauraciones, lo que puede requerir visitas adicionales al dentista y reparaciones costosas.

Aunque los materiales dentales son resistentes, pueden agrietarse o romperse con presiones excesivas.

Por otro lado, para las personas con aparatos de ortodoncia, esta costumbre puede romper o despegar los brackets adheridos o dañar el alambre. Esto prolonga el tiempo de tratamiento.

Lesiones en los tejidos blandos

La presencia crónica y frecuente de una sustancia tan fría en la boca irrita los tejidos blandos. Este hábito se asocia a estomatitis, una inflamación de las mucosas orales y los labios, así como glositis, una inflamación de la lengua. Además, puede afectar las cuerdas vocales y generar malestar en la garganta.

Asimismo, el contacto repetido y la presión del hielo pueden causar lesiones en las encías. Esta situación aumenta el riesgo de infecciones y problemas periodontales.

Dolor muscular

El esfuerzo excesivo de los músculos de la mandíbula al comer hielo puede causar dolor y tensión. Con el tiempo, esta situación puede ocasionar lesiones en la articulación temporomandibular y afectar las funciones básicas de masticar y hablar.



¿Qué hay detrás de la compulsión por masticar hielo?

Masticar hielo es un hábito común por diversas razones, desde la simple necesidad de saciar la sed de manera rápida hasta la búsqueda de una sensación placentera al morder algo crujiente. Sin embargo, este comportamiento puede volverse compulsivo, lo que se conoce como pagofagia, que es el deseo de comer hielo o bebidas heladas. En este caso, puede tener raíces más profundas que es importante entender. Entre ellas se encuentran:

Anemia y deficiencias alimentarias

Una de las razones más frecuentes de la pagofagia es la anemia y la deficiencia de hierro. La carencia de este mineral suele provocar el deseo intenso de comer y masticar sustancias sin valor nutricional por más de un mes como hielo, arcilla, tierra o papel, lo que se conoce como pica.

Estudios han demostrado que las personas con anemia, carencia de hierro y de calcio pueden desarrollar una necesidad compulsiva de comer hielo. En la mayoría de los casos, la pica helada por deficiencia de estos micronutrientes suele revertirse con un tratamiento adecuado con suplementos.

Estrés y ansiedad

La pagofagia también puede estar asociada al estrés, la depresión y a comportamientos obsesivos compulsivos. Algunas personas encuentran en comer esta sustancia fría y dura una forma de liberar la tensión o manejar la ansiedad.

El acto repetitivo y la sensación de masticar algo crujiente pueden proporcionar una distracción momentánea y una sensación de alivio. Sin embargo, es crucial buscar alternativas más saludables para manejar el estrés.

En el caso de niños, masticar hielo suele deberse a la falta de conocimiento sobre sus efectos perjudiciales, a alguna enfermedad subyacente o a la falta de tiempo y atención por parte de los padres.



Consejos para dejar de masticar hielo

Controlar una costumbre compulsiva puede ser todo un desafío. Sin embargo, dejar de comer hielo merece el esfuerzo para proteger tu dentadura y prevenir daños futuros.

Aquí te ofrecemos algunos consejos para abandonar este hábito de manera efectiva:

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