Los ingenieros españoles, en algún momento considerados la élite del sistema universitario, solían enfrentar pruebas de acceso muy exigentes. Sin embargo, en la actualidad la selectividad aprueba al 95% de los alumnos y las notas de corte en muchas ingenierías son bajas. En los años 80 y 90, los estudiantes más destacados solían optar por carreras como Telecomunicaciones, Caminos o Industriales. Pero, ¿qué ha sucedido para que las matriculaciones en ingeniería hayan descendido un 40% en los últimos 20 años?
Según un informe del Ingite, actualmente solo el 12,72% de los alumnos se matriculan en Ingeniería, frente al 24,02% en 2002-2003. Esta disminución ha llevado a una escasez de estudiantes en un momento en que la demanda de ingenieros es alta. La catedrática Sara Gómez, defensora de la promoción de vocaciones femeninas en ingeniería, destaca la necesidad de una mejor orientación académica y de una oferta de grados más clara y atractiva.
La falta de conciencia sobre la importancia de formar ingenieros en el Congreso preocupa a expertos como Gómez, quien señala que el país necesita profesionales capacitados para la transición ecológica. Rafael Godoy, decano de una escuela de Telecomunicaciones, destaca las oportunidades laborales y el éxito que pueden tener los ingenieros en la actualidad, pero reconoce la necesidad de mejorar su difusión.
El estigma de que las ingenierías son carreras difíciles y poco gratificantes persiste, a pesar de la alta empleabilidad y salarios competitivos que ofrecen. Los desafíos en la enseñanza de las matemáticas desde etapas tempranas y la falta de orientación vocacional en los institutos también contribuyen al descenso de matriculaciones en ingeniería.
La falta de una estrategia nacional para promover las ingenierías se refleja en la campaña de Teleco, que busca atraer a más estudiantes a estas carreras. La necesidad de transmitir la relevancia social y el impacto positivo de las ingenierías en el desarrollo tecnológico es fundamental para fomentar vocaciones en este campo.