Nueva York es una ciudad icónica del siglo XX, donde Paul Auster es considerado uno de los grandes rapsodas. Walt Whitman, en el siglo XIX, abrazó la ciudad en sus poemas, explorando todos sus aspectos, desde el progreso hasta la vitalidad de sus habitantes. Edith Wharton y John Dos Passos también han dejado su huella en la representación de Nueva York a lo largo de la historia.
Paul Auster se destaca como un importante escritor del siglo XX y XXI, capturando las contradicciones de Nueva York en su obra. Su trilogía de Nueva York, compuesta por Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada, se adentra en las complejidades de la ciudad y la vida urbana.

Los personajes de la trilogía comparten una angustia vital y se enfrentan a un momento de crisis en sus vidas. A través de sus historias, Auster nos sumerge en una Nueva York desolada y llena de enigmas.
A lo largo de la trilogía, Auster nos invita a reflexionar sobre Nueva York, desafiándonos a vivir el momento presente y a aceptar la incomodidad de no comprenderlo todo. Su enfoque posmoderno se entrelaza con temas existenciales, invitándonos a sumergirnos en la complejidad de la ciudad y la vida urbana.
En resumen, Paul Auster nos invita a explorar Nueva York de una manera única y profunda, desafiando nuestras expectativas y llevándonos a reflexionar sobre la complejidad de la vida urbana.
Más allá del posmodernismo
El trabajo de Auster va más allá del posmodernismo, explorando temas existenciales y desafiando al lector a vivir el momento presente. Su obra nos invita a reflexionar sobre la incomodidad de no comprenderlo todo y a aceptar la complejidad de la vida urbana.

A través de su obra, Auster nos desafía a vivir el momento presente y a aceptar la complejidad de la vida urbana, invitándonos a reflexionar sobre el misterio y la belleza de Nueva York.
En definitiva, la obra de Paul Auster nos invita a sumergirnos en la ciudad de Nueva York y a explorar sus enigmas, desafiando nuestras expectativas y llevándonos a reflexionar sobre la vida urbana de una manera más profunda y significativa.
Al final, la ciudad de Nueva York se convierte en un símbolo de la complejidad y el misterio de la vida urbana, desafiando al lector a explorar sus propias percepciones y comprender la verdadera esencia de la ciudad.
En resumen, la obra de Paul Auster nos invita a reflexionar sobre la incomodidad de no comprenderlo todo y a aceptar la complejidad de la vida urbana, llevándonos a explorar los enigmas y desafíos de la ciudad de Nueva York de una manera más profunda y significativa.
Ramón Espejo Romero, Catedrático de Universidad / FIlología Inglesa, Universidad de Sevilla
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.