Se ha logrado reconstruir la vestimenta de los guerreros romanos a través de evidencias arqueológicas. Se sabe que llevaban cascos, grebas, sandalias llamadas cáligas, pantalones protectores y cinturón militar. Sin embargo, ¿qué pasa con las armaduras?
A pesar de su tamaño, las armaduras romanas no se encuentran comúnmente en yacimientos debido a que el material se fundía una vez dañado. Recientemente, en Satala, Turquía, se restauró la única armadura romana de tipo lorica squamata descubierta, datada de hace 1.500 años.
Esta armadura fue desenterrada en 2020 y restaurada en la Universidad Atatürk de Erzurum. La lorica squamata se caracterizaba por estar construida con «escamas» y era utilizada por oficiales de alto rango en el ejército romano.
En contraste, la lorica segmentata era más conocida y utilizada por legionarios romanos durante el Alto Imperio. Esta armadura consistía en grandes piezas metálicas que rodeaban el cuerpo del guerrero. Por otro lado, la lorica escamada estaba compuesta por pequeñas piezas metálicas unidas por anillas de alambre, lo que permitía más movimiento pero era más pesada y propensa a oxidarse.
El descubrimiento en Satala sorprendió por estar en perfectas condiciones y completo, lo que lo convierte en una pieza única que brinda una visión del pasado guerrero del Imperio Romano.