El 19 de junio de 2014, tras la abdicación de Juan Carlos I, Felipe VI ascendió al trono adquiriendo el papel de representante internacional y Jefe de Estado. Desde su nacimiento estaba destinado a este momento, y al pisar el Palacio Real como rey de España por primera vez, su destino se cumplió.
En los almacenes del Palacio Real se encuentran las Caballerizas Reales, instalación de gran valor para la monarquía que alberga caballos y carruajes utilizados por la realeza en actos oficiales. A pesar de la llegada del vehículo a motor que cambió la movilidad de la monarquía, estas prácticas se mantienen desde el siglo XVIII.
Visitar las Caballerizas Reales es un viaje al pasado de una institución secular, cuya tradición sigue viva en la actualidad a pesar de la reducción de capacidades y la preservación de unos 20 caballos para actos públicos.
El edificio actual de las Caballerizas Reales, construido en 1938, reemplazó al original diseñado por Francesco Sabatini en el siglo XVIII por encargo de Carlos III. En aquel entonces, las Caballerizas incluían establos, almacenes de forraje y áreas para el cuidado de equinos, albergando a unos 500 trabajadores.
Las actuales Caballerizas Reales se adaptaron a los almacenes del palacio para mantener la tradición de la realeza. Actualmente, alrededor de 20 caballos viven en estas instalaciones y son entrenados para sus apariciones públicas.
La colección de carruajes reales de Patrimonio Nacional incluye vehículos históricos de transporte que son verdaderas obras de arte por su diseño y elaboración. Destacan ejemplares como la Carroza Negra de la reina Mariana de Austria y el Coche de la Corona Real diseñado por Julián González para el rey Fernando VII.