Nicolás Maquiavelo (originalmente Niccolò Macchiavelli) nació en Florencia, Italia, el 3 de mayo de 1469. Movido por presenciar personalmente las injusticias del gobierno de su ciudad natal, y motivado por la lectura de historiadores clásicos como Heródoto, Tucídides o Tito Livio, pronto comprendió que el ejercicio del poder a menudo se apartaba de los valores éticos y morales.
Después de trabajar en la vida pública como funcionario y posteriormente como segundo canciller de la república de Florencia, la carrera política de Maquiavelo se vio interrumpida en 1512 de forma inesperada: el regreso de los Medici a la ciudad y la persecución de quienes habían conspirado para expulsarlos años atrás resultaron en su arresto y tortura.
A pesar de ser un período difícil, en la cárcel Maquiavelo empezó a desarrollar su faceta de escritor: en 1513 escribió El Príncipe, su obra más importante, donde plasmó todas sus experiencias en la política. Esta obra no se publicó hasta 1532 y su valor no fue reconocido hasta la Ilustración, momento en el que el pensamiento de Maquiavelo comenzó a influir significativamente en las ciencias políticas modernas.
A menudo se le atribuye la frase «el fin justifica los medios» al pensador florentino, aunque en realidad fue un comentario hecho por Napoleón en su copia de El Príncipe. Sin embargo, en su obra y discurso hay numerosas citas, de las cuales destacamos 8:
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«La mejor fortaleza se encuentra en el amor del pueblo, porque aunque tengas fortalezas, no te salvarán si eres odiado».
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«No hay otra manera de protegerse de los halagos que hacerles entender a los hombres que decirte la verdad no te ofenderá».
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«Las injusticias se deben hacer todas a la vez a fin de que, por probarlas menos, hagan menos daño, mientras que los favores se deben hacer poco a poco con el objetivo de que se aprecien mejor».
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«Quien cree que nuevas recompensas hacen olvidar a los grandes hombres las viejas injusticias de que han sido víctimas, se engaña».
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«Cada uno ve lo que parece, pero pocos palpan lo que eres”.
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«El que no detecta los males cuando nacen, no es verdaderamente prudente».
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«Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio».
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«El príncipe debe hacerse temer de manera que si le es imposible ganarse el amor del pueblo consiga evitar el odio, porque puede combinarse perfectamente el ser temido y el no ser odiado».