Hace 150 años se originaron las famosas galletas María. En 1874, en San Petersburgo, se llevó a cabo la boda entre el príncipe Alfredo, hijo de la reina Victoria del Reino Unido, y la duquesa María Alexandrovna, hija del zar Alejandro II de Rusia.
Dos reposteros de Londres, James Peek y George Hender Frean, decidieron homenajear a la nueva princesa creando una galleta «conmemorativa» llamada Marie biscuit en su honor, destinada a acompañar el té de las cinco.
La galleta tuvo gran éxito en el Reino Unido y Europa. Era crujiente pero no demasiado dura, se conservaba bien y era ideal para acompañar una variedad de bebidas, especialmente la leche, lo que la hizo popular entre los niños.