La historia de Yasukue, un hombre cuya vida comenzó en un pueblo desconocido de Sudán en el siglo XVI, es fascinante. Tras ser atacado por una tribu rival, Yasukue fue esclavizado y vendido en un mercado de esclavos árabe. Comprado por los jesuitas, se convirtió en sirviente y luego en guardaespaldas, viajando a Goa y Macao.
Bajo el servicio de Alessandro Valignano, Yasukue llegó a Japón con el objetivo de convertirlo al catolicismo. Participó en misiones diplomáticas y en el comercio de productos chinos. Su llegada a Japón causó sensación debido a su apariencia exótica.
Después de impresionar a Oda Nobunaga, Yasukue se convirtió en su samurái personal. Participó en batallas y demostró su valía en combate. Sin embargo, la traición de Akechi Mitsuhide llevó a la caída de Nobunaga y Yasukue desapareció de los registros.
Se especula que Yasukue pudo haber regresado a servir a los jesuitas como mercenario. La muerte de Nobunaga marcó el fin de una era para los Oda, y Japón entró en una guerra civil. La historia de Yasukue, el samurái africano, sigue siendo un misterio después de la muerte de su señor.