Un estudio reciente resalta la relevancia de la vitamina D en la sangre para evitar el daño en el epitelio del colon.

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Un grupo de científicos ha creado un modelo en organoides obtenidos de pacientes para investigar el proceso de diferenciación de las células madre de las criptas del colon en los tipos celulares más comunes del epitelio colónico: los enterocitos, encargados de absorber agua y nutrientes, y las células mucosecretoras, que producen moco para facilitar la digestión. Este modelo proporciona una visión detallada de la biología y las enfermedades del colon.

La investigación, liderada por el jefe de grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (CIBERONC), en el Instituto de Investigaciones Biomédicas Sols-Morreale, Alberto Muñoz, ha sido publicada en la revista ‘Cell Death and Disease’.

El estudio resalta la importancia del calcitriol, la forma activa de la vitamina D, en el mantenimiento de las células madre del epitelio colónico en un estado menos especializado, lo cual es fundamental para la renovación semanal del revestimiento intestinal en la edad adulta. Además, en los organoides de colon canceroso, el calcitriol promueve la diferenciación celular, lo que concuerda con sus efectos anticancerígenos previamente descritos en otras investigaciones.

«Estos descubrimientos destacan la necesidad de mantener niveles adecuados de vitamina D en la sangre para prevenir el deterioro del epitelio colónico, asociado con enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn», ha señalado la primera autora del estudio e investigadora del grupo del Prof. Muñoz, Pilar Bustamante-Madrid.

Según los expertos, este modelo de diferenciación celular también es útil para la medicina personalizada de precisión, ya que puede ayudar a identificar tratamientos contra el cáncer con menos efectos secundarios.

Este trabajo, en el que también han participado los grupos del CIBERONC liderados por Jaime Feliu (Hospital Universitario La Paz) y Francisco Xavier Real (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO), ha contado con la colaboración de Miguel Lafarga de la Universidad de Cantabria-IDIVAL.

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