En junio de 1944 todo estaba apunto para el desembarco aliado en Francia que abriría el tan deseado segundo frente contra los nazis, pero primero se les tenía que engañar sobre el punto elegido del desembarco. Por supuesto era imposible ocultar la concentración de tantos miles de soldados y tanques en Inglaterra, pero la agencia Doble Cruz aliada ideó una serie de estratagemas con las que desviar la atención alemana de las costas de Normandía.
Buena muestro de ello fueron los planes falsos que se filtraron sobre posibles asaltos anfibios contra los Balcanes o el sur de Francia, en los que incluso se llegó a enviar a un doble del mariscal Montgomery (interpretado por el actor M. E. Clifton James) en Gibraltar y Argelia, mientras el de verdad se escondía de las cámaras, dando así la impresión que el ataque aliado se llevaría a acabo desde África.
Operación fortaleza
Sin embargo el principal engaño se llevó a cabo en la isla de Gran Bretaña, donde los aliados crearon dos ejércitos fantasma que supuestamente atacarían Noruega y el Paso de Calais, la parte más cercana de Francia a Inglaterra. Con ellos se pretendía alejar a las reservas alemanas de las playas normandas en los decisivos días que seguirían al desembarco.
La primera parte de la operación, conocida como Fortaleza Norte, supuso la creación del falso 4º ejército británico en Edimburgo, cuyo aparente objetivo eran los fiordos de Stavanger y Narvik. Con el fin de dar credibilidad a la treta, se construyeron en Escocia campamentos con tiendas para 250.000 hombres y parques de vehículos con camiones y tanques falsos, que fueron fotografiados por los aviones de reconocimiento alemanes que la RAF dejaba pasar tras una apariencia de combate.
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Por su gran parecido con Montgomery Clifton James (en la imagen caracterizado como el mariscal) fue elegido para sustituirle en África.
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Las transmisiones por radio fueron también un elemento esencial de este engaño, pues varias estaciones repartidas por Escocia mandaron miles de comunicaciones atribuibles a una gran concentración de soldados. Trasmitidos con un cifrado fácil de romper, los mensajes indicaban que las tropas se aprestaban al combate en Noruega con esquís y ropa de abrigo, una invasión que parecían confirmar las naves y aviones desplegados en apoyo de este ejército fantasma.
Parecido fue el engaño de Dover (Fortaleza Sur), donde los aliados crearon el ficticio Primer Cuerpo de Ejércitos Estadounidense, con un millón de hombres sobre el papel, al mando del reputado general Patton. Al igual que en el norte, este ejército ficticio contaba con inmensos campamentos equipados con almacenes, hospitales y hasta cocinas de donde salía humo a la hora de comer, junto a los que se levantaron divisiones blindadas enteras hechas con tanques hinchables o con un esqueleto de madera cubierto por lona.

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Lanchas de desembarco de madera amarradas en el sur de Inglaterra.
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Numerosas estaciones de radio se dedicaron asimismo a transmitir las comunicaciones de la falsa fuerza de desembarco, a la que se dotó con 270 botes de madera amarrados en los ríos y la costa. Para dar mayor credibilidad a la argucia, Patton y el propio rey Jorge V recorrieron estos campamentos acompañados de figurantes y cámaras, publicándose sus visitas en los telediarios y la prensa. Junto a ellos, agentes dobles como Juan Pujol informaban a sus contactos alemanes de la inminencia del desembarco en Calais, corroborando así las fotos tomadas por los aviones de reconocimiento.
Tiras de aluminio y muñecos de trapo
Con todas estas argucias, se logró que los alemanes desviaran a parte de sus reservas al Mediterráneo y Calais antes del Día D, cundo se puso en marcha una segunda serie de engaños que ocultarían el destino real de la fuerza de desembarco.
La primera noticia que los alemanes tendrían de la invasión les llegaría por radar durante la noche del 5, por lo que era esencial confundir o inutilizar estos aparatos y así asegurar el efecto sorpresa. Por ello durante todo el mes de mayo los bombarderos aliados atacaron las estaciones de radar descubiertas en el norte de Francia, procurando golpear con más dureza las de Calais a fin de desviar la atención de las playas normandas.

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Maniquí rupert con su paracaídas. Muchos de estos muñecos fueron equipados con cargas que los hacían estallar al tocar tierra con lo que solo quedaba el paracaídas sin rastro del engaño.
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Llegada la noche del desembarco dos flotas aéreas partieron de Inglaterra hacia Calais y la costa al este de Normandía, lanzando a su paso millones de tiras de aluminio llamadas windows que simulaban la partida de una gran flota desde los puertos británicos. Bajo ellos navegaban 17 barcos equipados con el amplificador de señal Moonshine, que multiplicaba el número de señales recibidas por los radares alemanes, que veían como una considerable flota se dirigía hacia Calais.
Simultáneamente se lanzaron en paracaídas tras las líneas enemigas 400 muñecos Rupert: maniquíes hechos de tela de arpillera rellena de paja que desde lejos se confundían con los verdaderos paracaidistas aliados. Estos muñecos, equipados con mecanismos de autodestrucción y grabadoras con sonidos de combate, fueron lanzados lejos de las verdaderas zonas de aterrizaje para distraer a los alemanes, e iban acompañados de pequeñas unidades de comandos cuyos ataques daban visos de realidad a la elaborada engañifa.

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Bombardero de madera y lona construido por los británicos como parte de la operación Fortaleza.
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El Día D todas estas estratagemas contribuyeron a asegurar el éxito de la operación, convenciendo a Hitler que el ataque a Normandía no era mas que una distracción antes del asalto a Calais e impidiendo así que este enviara a sus divisiones de reserva a contraatacar en las playas. Un retraso de dos días que permitió a los aliados asegurar la cabeza de playa y transportar a Francia un número suficiente de hombres que aseguraría la victoria sobre los nazis.