El 2 de junio de 1953, Isabel II fue coronada como monarca del Reino Unido. A pesar de su juventud, había sido preparada desde pequeña, dejando una gran impresión en personas como Winston Churchill cuando la conoció siendo princesa.
Isabel técnicamente se convirtió en reina tras la muerte de su padre, Jorge VI, en febrero de 1952. Sin embargo, su coronación sería especial al ser la primera retransmitida completamente por televisión, a diferencia de la de su padre donde las cámaras no pudieron entrar en la Abadía de Westminster. Por ello, se preparó meticulosamente durante más de un año.
La espera valió la pena, ya que la coronación de Isabel II se convirtió en el evento más mediático hasta el momento, especialmente considerando los medios analógicos de la época. Las grabaciones fueron enviadas en avión a otros países para su retransmisión el mismo día, en un despliegue sin precedentes.
Unos 750 periodistas cubrieron el evento en 39 idiomas diferentes, seguido por millones de personas en todo el mundo. Isabel II gozaba de una gran popularidad gracias a su papel en la Segunda Guerra Mundial, y terminaría siendo una de las reinas más valoradas (y longevas) en la historia del país.