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Henriette Sontag fue una soprano alemana de orígenes humildes que llegó a convertirse en una famosa cantante de ópera. Interpretó, entre otras, dos obras de Beethoven: la Misa Solemne y la Novena Sinfonía, siendo en ambos casos la interprete en su estreno.
Pero no solo esto: también fue la cantante elegida para interpretar por primera vez el Himno Nacional Mexicano, poco antes de su muerte. Entonces ya era una cantante famosa y tenía todavía mucha carrera por delante, si no hubiera sido porque contrajo el cólera durante aquel viaje a México.
Una cantante prodigio
Henriette Sontag nació en 1806 en la ciudad alemana de Coblenza; aunque en realidad su nombre era Gertrude. Hija de un actor y una cantante ambulantes, recibió desde pequeña formación musical y teatral y a los 6 años ya actuaba en operetas. A los 13 años su padre murió, por lo que su madre decidió enviarla al conservatorio de Praga, donde entró gracias a la recomendación de un amigo de la familia.
Su talento la hizo destacar enseguida y a los 15 años comenzó a actuar en los escenarios de la ciudad, con el nombre de Henriette. Tan fue popular que la recomendaron para terminar su formación musical en Viena, la meta deseada para cualquiera que quisiera dedicarse a la música en aquellos tiempos. Con solo 18 años, estrenó dos grandes obras de Ludwig van Beethoven: La Novena Sinfonía y la Misa Solemne. Su talento y su voz se ganaron al público de la capital austríaca, así como de todas las ciudades europeas en las que actuó.
A pesar de su juventud, se convirtió muy pronto en una estrella. El compositor Gioachino Rossini, después de escucharla cantar en su ópera La dama del lago, dijo de ella que era «la voz de soprano más pura que había escuchado nunca«. También Hector Berlioz le dedicó grandes alabanzas, no solo por su voz sino por su interpretación como actriz. Una de sus mejores cualidades era su amplio registro; aunque actuaba principalmente como soprano, también podía cantar perfectamente como mezzosoprano.
Una gira mortal
En 1852, después de una serie de actuaciones en Inglaterra y Alemania que llamaron la atención de empresarios del mundo del espectáculo, Henriette Sontag fue contratada para realizar una gira de dos años por Estados Unidos. Su fama pronto se extendió por el continente americano y en junio de 1854 fue invitada a participar en una velada muy especial en Ciudad de México.
En dicha velada interpretó por primera vez el Himno Nacional Mexicano compuesto por el poeta Francisco González Bocanegra y el compositor Jaime Nunó. Lo hizo, además, con un invitado de honor: el general Antonio López de Santa Anna, que en aquellos momentos ejercía de jefe de estado. Desgraciadamente, esa sería una de las últimas ocasiones en las que el público podría disfrutar de su voz.
Después de un par de actuaciones en la capital, la cantante fue a pasear por la ciudad, con tan mala suerte que contrajo el cólera. Al cabo de unos días, el 17 de junio de 1854, murió a los 48 años. Inicialmente fue enterrada en el Panteón de San Fernando, un cementerio monumental situado en la capital mexicana. Años más tarde, sus restos fueron repatriados a Alemania y fue enterrada en la abadía de St. Marienthal, un monasterio de Sajonia donde había vivido su hermana Nina, quien también había sido cantante de ópera antes de hacerse monja.


