Descubren cinco antiguos complejos megalíticos que servían como ruta funeraria en Irlanda.

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El arqueólogo James O’Driscoll, de la Universidad de Aberdeen, afirma haber identificado en Baltinglass, una localidad situada en el condado de Wicklow, en la provincia de Leinster, en Irlanda, los restos de varios monumentos funerarios desconocidos hasta la fecha. Según su estudio, cinco de estas construcciones funerarias prehistóricas, conocidas como cursus por los expertos, son, en su opinión, «increíblemente raras» y podrían haber tenido un uso ritual como «rutas para los muertos», caminos que conducían a los espíritus de los difuntos al más allá.

«Hay menos de 20 monumentos cursus registrados en Irlanda y, por lo general, aparecen aislados o en parejas. Esto hace que la identificación de este conjunto de cinco en Baltinglass constituya el grupo más grande de estos complejos en el país», ha manifestado O’Driscoll.

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Ha sido gracias al uso del LiDAR (un moderno método de escaneo láser que permite elaborar un mapa tridimensional de cualquier terreno eliminando la vegetación), que Driscoll ha podido localizar los restos de estas antiguas estructuras, muchas de las cuales estaban muy dañadas por los intensos trabajos agrícolas que se han producido en la zona durante años. Con todo, según el investigador, «el modelo topográfico detallado de los sitios y su paisaje circundante nos ha brindado la oportunidad de investigar digitalmente estos monumentos en detalle».

Sin herramientas de metal

El estudio de O’Driscoll ha sido publicado en la revista Antiquity y en él se afirma que la zona estuvo ocupada durante el Neolítico temprano (que empezó alrededor de 3700 a.C.) y la Edad del Bronce media y tardía (entre 1400 y 800 a.C.). Sin embargo, hasta ahora, las evidencias de ocupación durante un período de 2.000 años entre los dos períodos, conocido como Neolítico Medio, han sido más bien escasas.

El estudio ha sido publicado en la revista «Antiquity» y en él se afirma que la zona estuvo ocupada durante el Neolítico temprano.

Las construcciones identificadas tienen diversos tamaños. La mayor mide unos 400 metros de longitud, y en opinión de los arqueólogos es algo sorprendente teniendo en cuenta la tecnología de la época. «Fueron construidos en el Neolítico, cuando no había herramientas de metal y probablemente se usaron palas de madera. Esto demuestra los enormes recursos, tiempo y esfuerzo que se destinaron a su construcción», asegura O’Driscoll.

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Significado ritual y astronómico

O’Driscoll afirma que estos cursus, que constituyen un tipo de estructuras paralelas de tierra, postes de madera o piedra que se encuentran en las islas británicas, habrían podido tener algún tipo de significado ritual en el Neolítico Medio, y su identificación es especialmente importante porque refuta la idea de que Baltinglass estuvo abandonado durante 2.000 años, entre la Edad del Bronce Final y el Neolítico Temprano. De hecho, el descubrimiento sugiere que la región estuvo habitada ininterrumpidamente y tuvo una gran importancia ritual en esa época.

Según O’Driscoll, estos monumentos, denominados cursus, habrían podido tener algún tipo de significado ritual durante el Neolítico Medio.

Imagen del cursus irlandés donde se han descubierto monumentos que podrían haber formado parte de una antigua ruta funeraria.Imagen del cursus irlandés donde se han descubierto monumentos que podrían haber formado parte de una antigua ruta funeraria.

Imagen del cursus irlandés donde se han descubierto monumentos que podrían haber formado parte de una antigua ruta funeraria.

Imagen del cursus irlandés donde se han descubierto monumentos que podrían haber formado parte de una antigua ruta funeraria.

James O’Driscoll

El estudio plantea que esta clase de monumentos señalaban algún tipo de acontecimiento solar importante como solsticios y equinoccios, por lo que habrían jugado un papel clave en los ciclos agrícolas y las prácticas funerarias de las comunidades neolíticas. Según O’Driscoll, «este tipo de alineación representa el viaje de los muertos, mientras ascienden a los cielos y dejan tras de sí un rastro tangible que los conecta con el mundo de sus antepasados en el otro lado».

Finalmente, el estudio concluye que la conexión entre estos cursus, los cementerios y los eventos astronómicos sugiere una estrecha conexión entre la vida cotidiana, los ciclos agrícolas y la espiritualidad de las comunidades neolíticas, manifestando una comprensión compleja de la vida, la muerte y el renacimiento.

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«La función de este tipo de monumentos siempre ha sido un tema espinoso, ya que, simplemente, no tenemos suficiente información. Pero dado que algunos de los sitios de Baltinglass también pueden vincularse con monumentos funerarios, esto me sugirió que podrían haber sido monumentos ceremoniales utilizados en prácticas funerarias, donde el cursus marcaba la ruta física por la cual los muertos pasaban del mundo de los vivos al más allá», remata O’Driscoll.


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