
Investigadores descubren mecanismo que apaga la grasa parda
La grasa parda, también conocida como tejido adiposo pardo (BAT), es un tipo de grasa en el organismo que se encarga de quemar calorías para producir calor. A diferencia de la grasa blanca, la grasa parda tiene la capacidad de activarse en condiciones de frío, como la natación en invierno o la crioterapia, para ayudar en el proceso de quema de calorías.
Estudios previos sugerían que solo los animales pequeños y los recién nacidos tenían grasa parda, pero investigaciones recientes indican que algunos adultos mantienen este tipo de grasa a lo largo de su vida. Científicos buscan formas seguras de activar la grasa parda para aumentar la quema de calorías y combatir la obesidad.
Un nuevo estudio realizado por grupos de investigación en Dinamarca y Alemania reveló un mecanismo desconocido que apaga la grasa parda poco después de activarse, limitando su eficacia como tratamiento contra la obesidad. Una proteína llamada ‘AC3-AT’ se identificó como responsable de este proceso de apagado.
Bloquear el «interruptor de apagado» abre una nueva estrategia
Investigadores sugieren que bloquear la proteína AC3-AT podría ser una estrategia prometedora para activar de forma segura la grasa parda y abordar la obesidad. Estudios en ratones mostraron que aquellos sin la proteína AC3-AT estaban protegidos contra la obesidad y tenían una mayor capacidad para quemar calorías.
A pesar de que la grasa parda disminuye con la edad en los humanos, aún puede activarse, por ejemplo, mediante la exposición al frío. Esta activación mejora el metabolismo y puede ayudar a estabilizar la pérdida de peso en individuos con alta ingesta de calorías.
El estudio también identificó otras versiones de genes y proteínas desconocidas que responden a la exposición al frío de manera similar a la AC3-AT. Se necesitará más investigación para comprender el impacto terapéutico de estos productos genéticos alternativos y sus mecanismos durante la activación de la grasa parda.
Comprender estos mecanismos no solo es importante para la regulación de la grasa parda, sino que también puede ser clave en el desarrollo de nuevos tratamientos para diversas enfermedades.