Un reciente caso confirmado en España en el mes de abril enciende las alarmas ante la presencia del virus del Nilo Occidental en el país. ¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir un brote antes del verano?

Recientemente se confirmó el primer caso de contagio por el virus del Nilo Occidental en España en el año 2023. Este caso, que ocurrió en un niño de 5 años en Lebrija, Sevilla, fue dado de alta después de 10 días de hospitalización.
La fiebre del valle del Nilo Occidental es la enfermedad que causa este virus y se transmite a través de la picadura de mosquitos. A pesar de que es más común en verano (de julio a octubre), la confirmación reciente en abril muestra un posible cambio en la época de contagio.
Estudios epidemiológicos sugieren que el cambio climático favorece la supervivencia del virus durante todo el año, lo que podría resultar en un aumento de la población de mosquitos vectores debido a las altas temperaturas.
¿Por qué la situación en España es preocupante?
El virus del Nilo Occidental se originó en Uganda y fue aislado por primera vez en 1937. Desde entonces, se ha expandido por África, Europa, Asia, Medio Oriente y llegó a Estados Unidos en 1999, donde se produjeron los brotes más grandes.
Aunque en España se identificó por primera vez en humanos en 2004, su propagación ha aumentado, especialmente en el sur del país. En años posteriores, se han registrado casos en Cádiz y Sevilla, con un brote significativo en 2020 en Andalucía y Extremadura que resultó en 77 casos y 8 muertes.
En los últimos años, el virus ha aparecido en Cataluña, Toledo y la Comunidad de Valencia.
Los expertos señalan al cambio climático como el principal factor que favorece la propagación del virus. A pesar de que tradicionalmente es más activo en verano, el aumento de las temperaturas y las precipitaciones han generado casos en fechas inusuales, según un estudio publicado en Nature Communications.
¿Cómo se contagia el virus del Nilo Occidental?
El virus del Nilo Occidental es transmitido por diversas especies de mosquitos y pertenece al grupo de los Flavivirus. Estos insectos actúan como vectores y lo adquieren de las aves, tanto domésticas como salvajes.
La especie de mosquito transmisora es la Culex. Algunas de las subespecies más implicadas son Culex pipiens, C. modestus y C. restuans. Además, los mosquitos Aedes vexans y A. albopictus también pueden portar el virus.
El mecanismo de transmisión es similar al de otras enfermedades transmitidas por mosquitos: estos insectos pican a aves infectadas y luego a humanos o equinos, propagando así el virus.
¿Cómo es la fiebre del valle del Nilo?
La mayoría de las personas infectadas por el virus son asintomáticas y no desarrollan la enfermedad. Sin embargo, alrededor del 20 % de los infectados presentan síntomas similares a los de una gripe, lo que se conoce como fiebre del valle del Nilo. En el 1 % de los casos, la enfermedad puede ser grave y potencialmente mortal.
Según la Organización Mundial de la Salud, los síntomas suelen durar entre 3 y 14 días y pueden incluir los siguientes:
La fiebre del valle del Nilo puede presentar síntomas similares a otras enfermedades, como la gripe. Las erupciones cutáneas también son comunes y se asemejan a las picaduras de mosquitos, con enrojecimiento y comezón en la piel.
Los casos graves son menos comunes, pero pueden presentarse en 1 de cada 150 infectados sintomáticos, con complicaciones neurológicas severas como meningitis, encefalitis y poliomielitis.
Las personas mayores de 50 años y aquellas con condiciones de base como cáncer, diabetes, trasplantes, hipertensión arterial o enfermedad renal crónica tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.
¿Se puede tratar?
No hay un tratamiento específico ni una vacuna disponible para la enfermedad. En general, las personas con síntomas leves se recuperan por sí solas. Aquellas con casos graves pueden necesitar cuidados intensivos y tratamiento hospitalario con apoyo respiratorio y líquidos intravenosos.
¿Cómo prevenir la propagación del virus del Nilo Occidental?
La prevención es clave para combatir la fiebre del valle del Nilo. Esto implica controlar las poblaciones de mosquitos vectores y reducir la exposición a las picaduras.
Es fundamental eliminar todos los posibles criaderos de mosquitos en el hogar, como recipientes con agua estancada que facilitan la reproducción de los insectos.
Vaciar floreros, baldes y otros recipientes, cubrir piletas y canaletas, y evitar la acumulación de basura en áreas exteriores son medidas preventivas importantes.
Para prevenir picaduras, es recomendable usar repelentes, ropa de manga larga y mosquiteros en ventanas. Además, se aconseja evitar el contacto con aves infectadas y proteger a las mascotas de posibles picaduras.
El virus del Nilo es parte de un problema mayor
El calentamiento global está contribuyendo a la propagación de enfermedades tropicales en regiones donde antes no eran comunes, como la fiebre del valle del Nilo en España. Los investigadores trabajan en métodos de detección y prevención más efectivos para abordar esta problemática.
Un nuevo estudio ha propuesto un método innovador para detectar rápidamente el virus del Nilo en mosquitos, lo que permitiría una respuesta más ágil ante posibles brotes.
Además, se están explorando estrategias para reducir la población de mosquitos vectores, como el uso de radiación para esterilizar machos de mosquitos Aedes y disminuir su presencia a largo plazo.
En España, se están tomando medidas para minimizar el impacto de la zoonosis y garantizar una atención rápida a los pacientes con síntomas sospechosos antes del verano. Ante cualquier signo de enfermedad, es fundamental buscar atención médica, especialmente si se ha estado en áreas con presencia del virus del Nilo o hay casos confirmados en la región.
Imagen de portada: C. pipiens. Licencia Wikimedia Commons. Autor: Donald Hobern.