La prohibición de la Conferencia Nacional de Conservadurismo (NatCon) por parte de las autoridades locales de distrito de Bruselas ha causado un gran revuelo político en la Unión Europea.
Los vídeos de la policía bloqueando la entrada del lugar donde se celebraba el evento han manchado la reputación de Bruselas como símbolo de democracia y libertad en Europa.
El informe policial, que menciona la ideología tradicionalista y conservadora de los participantes como motivo de suspensión debido al riesgo de disturbios y problemas de seguridad, empeoró la situación al revelar un caso de discriminación e persecución ideológica.
A pesar de todo, el alcalde del distrito de Saint-Josse-ten-Noode, Emir Kir, responsable del incidente, ha sido desautorizado por un tribunal de Bruselas que dictaminó que la prohibición era injusta y discriminatoria, ordenando que la policía permitiera el desarrollo normal del evento.
Kir, expulsado del Partido Socialista por sus lazos con los Lobos Grises (grupo terrorista turco), admitió haber llamado a la policía para clausurar la conferencia.
En declaraciones al diario Distrito, la eurodiputada húngara Enikő Győri, del partido Fidesz-Unión Cívica Húngara, al que pertenece el primer ministro Viktor Orbán, afirmó que lo ocurrido en Bruselas fue «un atentado contra la libertad de expresión, de asociación y la libertad de opinión. Va en contra de todas las libertades de las que estamos orgullosos». «Es inaceptable en Bruselas».
«Viví bajo el régimen comunista (en Hungría) y puedo comparar lo sucedido con lo que pasó en aquel régimen», dijo la eurodiputada, presente en la sala cuando la policía irrumpió.
La eurodiputada aseguró que «somos conservadores y defendemos políticas a favor de la libertad, y todo lo ocurrido va en contra de la libertad».
«Aquí en Bruselas, piensan que quienes no están de acuerdo con ellos y quieren hacer las cosas de otra forma no son tolerables y hay que eliminarlos», agregó.
«No aceptan que haya personas con opiniones diferentes. Somos un partido conservador que se opone a la guerra, a la inmigración y a las políticas de género», explicó.
En el evento, afirmó, «no hubo atrocidades, ni agresiones, ni incidentes y, aun así, prohibieron la conferencia».
Por lo tanto, expresó su sorpresa por los argumentos de seguridad esgrimidos por la policía: «Decían que los participantes eran peligrosos por ser tradicionalistas», denunció.
