El exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, ha denunciado que fue torturado por la Policía ecuatoriana durante su detención tras el asalto a la Embajada de México en Quito. Este caso ha desencadenado una crisis diplomática entre ambos países y ha recibido condenas internacionales.
Glas ha declarado que lo golpearon, le dieron puntapiés, rodillazos en las caderas, le pisaron el cuello y le dislocaron los dedos pulgares. Según el diario ecuatoriano ‘El Universo’, explicó que le pusieron linternas en la cara, lo empujaron con fusiles y le gritaron mientras él les pedía poder vestirse y tomar sus medicinas.
Después de recibir múltiples golpes, Glas mencionó que un individuo enmascarado le dislocó el pulgar izquierdo y luego el pulgar del dedo derecho. También relató que lo trasladaron en un vehículo, lo pusieron en el suelo con una bota en su cuello y las manos atadas hacia atrás.
El exvicepresidente aseguró que estaba siendo filmado mientras lo torturaban y que la tortura estaba siendo transmitida en vivo. También expresó que le avergonzaría como ecuatoriano si el presidente del país, Daniel Noboa, hubiera ordenado su detención, aunque prefirió ser cauto al respecto.
Por su parte, representantes de la Policía Nacional afirmaron que cumplieron con la ley al arrestar a Glas por orden de Noboa. Negaron las acusaciones de tortura, pero admitieron el uso progresivo de la fuerza y la dislocación del dedo como resultado de la resistencia de Glas.
Glas inició una huelga de hambre al ingresar en prisión y fue hospitalizado por descompensación debido a la falta de alimentación. Posteriormente, fue trasladado de nuevo a la cárcel.
La Policía de Ecuador ingresó en la Embajada mexicana en Quito, donde se encontraba Glas, quien había solicitado asilo político. México confirmó que le brindaría asilo poco antes de la operación policial. Glas está acusado de malversación de caudales públicos por trabajos de reconstrucción en la provincia de Manabí tras un terremoto en 2016.