
La Embajada de Estados Unidos ha condenado el intento de golpe de Estado que tuvo lugar en República Democrática del Congo (RDC) y ha anunciado que investigará si un ciudadano estadounidense está implicado en los hechos, según informes de medios congoleños.
Estados Unidos se compromete a cooperar plenamente con las autoridades congoleñas en la investigación de estos actos criminales, como se indica en un comunicado de la embajada estadounidense en el país.
La embajadora de Estados Unidos en RDC, Lucy Tamlyn, se ha mostrado «conmocionada» por lo sucedido y ha expresado su «grave preocupación» ante las informaciones que indican la posible participación de ciudadanos estadounidenses en los hechos.
Un grupo de hombres armados atacó durante la madrugada el Palacio Presidencial y la residencia del vice primer ministro y candidato oficialista a la Presidencia de la Asamblea Nacional de RDC, Vital Kamerhe, quien resultó ileso en el asalto que dejó un atacante y dos agentes de policía fallecidos.
Los incidentes comenzaron alrededor de las 04:30 de la madrugada, cuando hombres armados y vestidos con uniformes militares atacaron la residencia del vice primer ministro en Kinshasa, la capital del país, según el portavoz de Kamerhe, Michel Moto.
Más tarde, el mismo grupo de asaltantes irrumpió en el Palais de la Nation, el Palacio Presidencial de RDC, donde, según informes de Radio Okapi de Naciones Unidas, mostraron banderas de Zaire y expresaron su intención de «cambiar las cosas en la gestión de la república» antes de ser expulsados.
Aunque la identidad de los atacantes no ha sido confirmada oficialmente, el portal de noticias Voice of Congo identifica al líder de la revuelta como Christian Malanga, un congoleño de la diáspora residente en Estados Unidos, quien se rumorea que murió durante los ataques. Según medios congoleños, al menos un ciudadano estadounidense habría participado en el ataque junto a Malanga.
La embajadora reiteró la disposición de cooperar con las autoridades en la investigación de estos actos criminales y de cualquier ciudadano estadounidense involucrado en los mismos, en un mensaje publicado en la red social X.