
El Gobierno de la Franja de Gaza, controlado por Hamás, ha alertado sobre el riesgo sanitario que representan las fosas comunes y montañas de escombros y basura para más de 700.000 personas en el norte de la Franja de Gaza, calificándolo como una «catástrofe medioambiental y sanitaria».
La acumulación de basura y escombros, junto con los cuerpos en descomposición de mártires, supone un grave peligro sanitario y medioambiental, generando olores desagradables y la proliferación de animales y perros callejeros, según el comunicado del Gobierno palestino.
Los habitantes de Gaza se ven obligados a enterrar a sus mártires en fosas comunes provisionales debido a la falta de acceso al Cementerio Oriental de Ciudad de Gaza, lo que resulta en entierros en plazas, parques, jardines y terrenos privados sin condiciones adecuadas.
En ocasiones, las Fuerzas Armadas israelíes intentan ocultar las masacres enterrando los cuerpos entre la basura o bajo los escombros de edificios públicos como hospitales y escuelas, como en el Hospital de Al Shifa o el Colegio Torres Jeque Zayed.
Además, la acumulación de basura supone un riesgo sanitario, con más de 75.000 toneladas de basura y cientos de miles de escombros de casas destruidas, lo que ha provocado la propagación de enfermedades infecciosas entre la población y un impacto medioambiental negativo.
Las autoridades en Gaza carecen de medios para hacer frente a esta situación, con maquinaria pesada destruida por los bombardeos israelíes y escasez de combustible para alimentar la maquinaria restante. Por ello, solicitan la entrada de maquinaria adecuada, combustible y equipos sanitarios, así como la reactivación de los servicios de la UNRWA por su labor humanitaria.