El dilema resuelto de Starmer y Sunak: ¿Ser o no ser?

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El pueblo británico ha hablado en las urnas y el mensaje ha sido devastador para los conservadores. El partido Tory ha sufrido una derrota humillante en las elecciones, hundiendo aún más su posición. Rishi Sunak saldrá del 10 de Downing Street de manera vergonzosa, mientras que Keir Starmer lo hará con una victoria histórica.
Anoche se consumó un drama político que se convirtió en tragedia. Desde 1823, no se había registrado una derrota electoral tan contundente para el partido conservador. Los intentos por recuperar la confianza del electorado han sido en vano.

Los británicos están viviendo peor que nunca, el Brexit no les ha devuelto la grandeza prometida, sino todo lo contrario.

La economía ha dejado a los británicos en aprietos, con inversiones en descenso, un sistema de salud debilitado y servicios públicos insuficientes para sus necesidades.
A pesar de no tener graves problemas de desempleo, la falta de esperanza y la decepción han sido temas centrales en una campaña que parecía diseñada en su contra. El mensaje de Rishi Sunak en la recta final solo generaba lástima: evitar la «supermayoría» era su objetivo, pero no lo lograron.

Los laboristas, lentamente, vieron cómo el camino hacia el poder se despejaba ante ellos.

Keir Starmer no tuvo que hacer mucho para llegar al poder. Su imagen calmada y serena contrastó con el desgaste de los tories, que habían tenido seis primeros ministros en ocho años, ninguno de ellos exitoso.
Las encuestas mostraban que más del 70% de la población estaba cansada de los conservadores. La prensa conservadora, incluyendo The Economist, se alineó con Starmer, quien se mantuvo moderado en medio del caos político.
El mapa político del Reino Unido se tiñó de rojo, con el sistema electoral favoreciendo al ganador en cada circunscripción. Anoche, el Partido Laborista lo perdió todo en estas elecciones.
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